¿VILLANCICOS?, NO… GRACIAS….

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¿Seguro?…. Pero si va a ir a tu casa… tu cuñada la que todo lo hace bien… tu cuñado que se pone hasta los topes de vino y hay que aguantar sus bobadas… tu suegra criticando la cena… el sobrino hiperactivo que te arranca las bolas del árbol…

Sí, ya sé que es esa época maravillosa donde todo el mundo parece radiante, feliz y risueño. Sé que es esa época donde si tú te sientes mal, eres un ser amargado que no sabe disfrutar lo bueno de las Navidades, SÉ, que es lógico, normal y tradicional poner Villancicos allá donde estés a toda pastilla, LO SÉ, pero no por eso han de gustarme, y sí, me considero una bicha rara a quien como a muchas personas raras, no le gusta la Navidad.

Es un negocio bien montado esto de que nace el niñito Jesús, porque digo yo, que por un alumbramiento no vas a gastar dinero compulsivamente con regalos que va a traer, supuestamente, un tío con barba desde la otra punta del mundo con un frío que te cagas. Y menos, por un alumbramiento que, “presuntamente”, ocurrió hace la tira de años. Por lo tanto, es puro negocio y consumismo perfecto para una sociedad cada día más consumista y desalmada, que justo en esta época ¡JUSTO EN ESTA ÉPOCA DE NAVIDAD!, se vuelven buenos, dan limosnas a los que siempre estuvieron ahí en la misma acera y, pasaron sin verlos, dan limosna con una sonrisa cuando ayer le dieron un empujón o apartaron su mirada porque les molestaba, pero… ¡ya se sabe es la época de los buenos actos! ¿Había mencionado la hipocresía de la sociedad? Al menos, yo reconozco que no doy limosna, pero no la doy nunca. ¡Seré rara por no ser hipócrita en estas fechas! ¡O tacaña, claro! ¡O, simplemente, si no puedo darla hoy tampoco en Navidad!

Lo peor no son esas horribles alfombras rojas que ponen delante de los negocios, no, ni el gasto de luces en plena crisis, tampoco, lo peor de lo peor son ellos, sí LOS VILLANCICOS.

Y es esa repetición como cuando ves un partido de fútbol y, te repiten las mejores jugadas, pues aquí lo mismo, solo que no hay jugadas importantes sino, una repetición de letras infantiles, una y otra vez, de igual modo cantadas por diferentes voces con la misma letra y el mismo fin. ACABAR CON TU PACIENCIA Y TU CORDURA.

Y es que vas por la calle porque tienes que ir a trabajar, tú pasas de compras porque como buena bicha rara te esperas a las rebajas que para eso llevas esperando desde verano, no para dejar el dinero en el consumismo de Navidad. Pero da igual, tú huyes de ellos pero ellos se encargan de aparecer ante ti, ya no es únicamente ir por la calle llevándote bolsaza tras bolsaza, hombro tras hombro, risitas más típicas de ñoñería porque es Navidad, un ¡Feliz Navidad!, por aquí otro ¡Felices Fiestas!, por allá, hasta que por fin ganas la acera y entras en Mercadona, necesitas comprar lo que se te olvidó porque claro, como no piensas en las fiestas y tú eres tan bicha rara que las trabajas todas, pues no has comprado antes y tienes la nevera vacía. Al entrar, ¿qué es lo primero que llega a tus oídos?

-¡ESTA NOCHE ES NOCHE BUENA Y MAÑANA NAVIDAD SACA LA BOTA MARÍA QUE ME VOY A EMBORRACHAR!

¡¡Pues mira que bien!!, haciendo campañas contra el alcohol y llegan éstos y te animan a lo contrario ¡y eso que son VILLANCICOS!

Tú tratas de no escuchar pero es imposible le dan tanto volumen que tan solo un sordo podría pasar desapercibido ante:

-PERO MIRA COMO BEBEN LOS PECES EN EL RÍO, BEBEN Y BEBEN Y VUELVEN A BEBER…

Y tú te los imaginas muertos, con tanta contaminación ¡qué otra cosa puede suceder! ¿Qué se hayan comido un bacalao y estén sedientos? ¿Qué hayan pillado una cogorza y estén resacosos?

Llegas a caja, la cola es impresionante, y más risitas estúpidas y esas preguntas tan apestosas ¿Qué, con la familia lo vas a celebrar, no? ¿Qué, te toca en casa de tus suegros? ¡En mi casa viene Papá Noel! Nos hemos modernizado.

¡Toma ya! Es decir, que cada vez somos más snobs por tomar las costumbres de los Americanos, ¡pobre de ti cómo digas que en tu casa siguen viniendo los Reyes Magos con los pajes y los lindos camellos! ¡No hay más que ver los balcones! Me encantaría que un día, todos esos Papas Noeles se revelaran en ladrones compulsivos y vaciaran las casas ¡por renegar de nuestras costumbres! Pobrecitos Reyes Magos.

Cuando por fin te has desecho de las preguntas estúpidas, de los VILLANCICOS, y bolsazos, de repente te acuerdas que tenías que comprarle a tu madre un detalle para la vecina, y ese algo, por narices tiene que ser en una casa de regalos. Piensas en los chinos, pero mejor no, es muy cutre, así que te esfuerzas y vas a llevarle a tu madre algo de algún sitio mejor. Entras y cierras los ojos porque otra vez están ahí ¡te persiguen! ¡Una y otra vez! Ahora al ritmo de:

-DIME NIÑO… ¿DE QUIÉN ERES?…

Mal lo tiene el pobre si no sabe de quién es. Entras y venga golpes, por diestro y siniestro, porque las señoras hablan y gesticulan divertidas de la cena, de la cuñada pesada que vuelve por Navidad, del hijo de la prima que trae por primera vez a su novia, de todas esas cosas de las que tú huyes pero te persiguen como los VILLANCICOS.

-CAMPANA SOBRE CAMPANA… Y SOBRE CAMPANA DOS, ASÓMATE A LA VENTANA.

Sí, hombre, es decir, una campana sobre otra y éste pidiéndome que me asome, ¡no, gracias, no vaya a caerme en la cabeza! ¡Y es lo que me faltaba! ¡Seguro que me dan un golpe y me suenan todos los Villancicos de toda la historia! Deja… deja.

Ante la aglomeración decido huir, y, definitivamente, elijo los chinos como opción válida. Entro y justo al lado derecho, hay un Papá Noel más grande que yo y al cruzar por delante comienza a cantar:

-Jingle bells, jingle bells, Jingle all the way…

Ni que decir que el susto casi me deja en el sitio, casi me da un infarto porque además se le encienden los ojos y suena esa risa de fondo que no sé cómo puede gustar a los niños. Una vez recuperada de la impresión trato de entrar rápido y, salir mucho más veloz.

Todo ha cambiado, todo excepto ELLOS, machacando una y otra vez..

Doblo la esquina para llegar a casa de mis padres y, allí, un grupo reducido de hombres y mujeres me cantan con sus caras bondadosas y sus risas afables y algún que otro gallo no comestible pero que rompe mi tímpano:

-NOCHE DE PAZ, NOCHE DE AMOR HA NACIDO EL SEÑOR…

Solo falta una cosa… para que tu día termine siendo horrible, llegar a tu trabajo, abrir la puerta y escuchar por los altavoces:

ARRE BURRIQUITO… ARRE BURRO ARRE… ARRE BURRIQUITO QUE LLEGAMOS TARDE

¡Hasta el burro sabe que llego tarde! ¿¡Quién se ha chivado!?

 

 ¡¡¡¡VIVAN LOS REYES MAGOS DE ORIENTE!!!!

 

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