VIERNES 26 SEPTIEMBRE

Aprovechando que hoy tenía tiempo, he vuelto a retomar la corrección de la novela. Nunca había prestado atención a qué hago, técnicamente, cuando corrijo. Pero, como ahora estoy escribiendo este diario, me he parado a registrar, de alguna manera, cómo se lleva a cabo la corrección en voz alta.

Podría resumirlo así:

Durante la lectura, he corregido 15 páginas y, en cada una de ellas, he borrado o cambiado de 5 a 10 palabras. A su vez, he variado algún diálogo y, además, he borrado o cambiado alguna frase.

¿Os podéis imaginar lo que os comentaba? Para la gente que escribimos, esta parte es la que más nos cuesta, porque siempre ves algo que cambiar o eliminar. Así, la corrección, se hace eterna y no siempre te quedas satisfech@. Por eso, a mí, personalmente, esta parte es la que menos me gusta. Pero, sin duda, es la más necesaria.

Después, he continuado enviando correos a distintas organizaciones.

Como escritora, me gustaría apuntar algo. Os he comentado cómo me surgen las historias de mis novelas o relatos. Pero no os he contado, en mi caso (imagino que en el de otros muchos), cuando viene alguna fecha en el calendario que marca un hecho en mi vida, normalmente dramático, ese día recreo en mi mente los hechos, a pesar de que no quiera. Muchas veces, el dolor o la melancolía, la tengo que sacar de mi interior a base de escritos. Es como una “catarsis”. Pero admito que, el dolor por la ausencia de la persona, nutre a mi yo de escritora. Entonces, mi alma deja salir, con escritos, lo que soy incapaz de expresar con palabras.

Por hoy nada más… sigo trabajando…

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