VENTURAS Y DESVENTURAS EN URGENCIAS

Bueno, voy a tratar de poner un poco de humor a una situación que he vivido hoy y que al final me ha hecho explotar. Pero, he aguantado como una campeona durante ocho horas y cuarenta minutos la prueba de resistencia moral y emocional a la que nos someten los servicios de urgencias.

Mi resumen es este:

11:10_Llegada al hospital Clínico de Valencia.

11_12_ Me ponen la pulsera con mis datos.

13:50_Paso a triaje.

13:52: Paso a sala de espera.

15:40_ Me llama médico.

15:50_Salgo del box.

15:55_ Llega la auxiliar para llevarme a radiología.

15:55:22_ Llego sana y salva aunque despeinada a radiología.

19:40_ Auxiliar me indica a pesar de ir en sillas de ruedas que me las apañe yo entre toda la gente para llegar hasta él.

19:40:50_Salgo con la radiografía hecha.

20_20_ Me visita la medica en el pasillo y me da mi informe con la medicación que ha decidido debo tomar y para que pida visita en mi medica de cabecera y me remita a mi centro de especialidades

20:25_ Me levanto de la silla de ruedas para ponerme la chaqueta, me quitan la silla de ruedas. Adiós muy buenas.

HISTORIA DE LA JORNADA COMPLETA DE URGENCIAS

Ya sé que la seguridad social está muy mal, ya sé que hay recortes y que aunque yo pague mis impuestos y todo eso, debo callarme la boca cuando tenga que estar ocho horas en urgencias para saber por qué no puedo andar. Una de las frases que más he tenido que escuchar hoy ha sido:

ES LO QUE HAY

Encima de aguantar un dolor insoportable tener que aguantar malas caras, este tipo de comentarios y ver como algún que otro paciente es “colado” por conocer a fulanito de tal, la verdad que te dan ganas de ir a diestro y siniestro poniendo reclamaciones.

Nada más llegar nos hacen sentar en la puerta en un pasillo que hoy como hacía un frío del copón y un viento voraz cada vez que entraban y salían os podéis imaginar la ventolera y el frío que pasábamos. Todo porque hay que hacer el famoso triaje. Tras horas y horas de espera por fin me llaman y me hacen pasar a la sala de espera, piensas, bueno lo peor ya lo he pasado ¡pobre infeliz de mí! Dos horas después me llama la médica en cuestión, en el último box del hospital. Al final del todo, al llegar me veo a una pipiola que he pensado “las enfermeras cada vez más jóvenes”. Al saludarme y decirme que era la medica he estado a punto de echar a correr, a pesar de no poder andar, después ha venido el momento divertido cuando a mi señor padre lo ha confundido con mi marido. Y tras explicarle que era mi padre, ha pasado a hacerme unas cuantas preguntas. Después me ha tumbado en la camilla y ha seguido con las preguntas, por fin, cuando ha entendido que no tenía fiebre y que me dolía mucho la rodilla ha decidido auscultarme y probar que tal iba de oxígeno. Después de volverme a preguntar si en algún momento he tenido fiebre, me ha mandado un radiografía.

-Ahora se espera ahí fuera con su marido y vendrán para llevarla a que le hagan la radiografía.

Así que nos hemos sentado en un pasillo estrecho mi padre, que no marido, a su lado una señora que no sabía qué le iban a hacer y estaba preocupada, y una servidora. Para que os hagáis una idea no puedo flexionar la rodilla ¡y esos pasillos estrechos! Y yo con la rodilla tiesa y una auxiliar que deja una silla de ruedas frente a mí y en eso me veo venir a otra auxiliar con unas zapatillas Nike rosas fosforito hacia mí y yo sin poder encoger la rodilla, y ella cada vez más cerca hasta que pasa ROZANDOMEEEEEEEEEEEEEEEE LA PUNTA DE MI ZAPATILLA. Ufffff, doy un largo suspiro. Me he librado por los pelos. Seguimos la espera, de repente vuelvo a ver dos zapatillas Nike enormes viniendo hacia mí, me pongo nerviosa, no puedo mover la pierna y ESAS MALDITAS ZAPATILLAS YA ESTÁN AQUÍ OTRA VEZ, ¡Zas rozandoooooooooooooooooo!, hasta la señora ha dado un suspiro. Pero de repente, viene una auxiliar alta, fuerte, con cara de muy pero que muy mala hostia abre una puerta que había junto a mí da un portazo que a punto está de caer la pared, y claro, con el golpe no he visto que las zapatillas rosas vuelven y esta vez, sí, está vez me da una patada que he visto a todos los difuntos familiares que tengo en el cielo y los del infierno también. No contenta con eso la auxiliar cara mala hostia decide que me va a llevar con la silla de ruedas que no se podía tocar de ahí delante de mí porque era de una señora. Me acojono un poco. Tragó saliva. Subo a la silla y de repente, la silla de ruedas se transforma y por unos segundos me convierto en Miguel Induráin bajando el Tourmalet, he tenido que subirme con rapidez la cremallera del suéter y busco desesperada alguien que me dé un periódico para ponérmelo en el pecho. Y es entonces cuando miró al cielo “es un decir” y ruego que las ruedas de la silla tengan dibujo y buen agarre porque viene una curva y yo

allá voyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy

por poco salgo despedida. Por fin corono, y llegó a mi puesto en la sala de radiología. A todo esto, mi padre ha quedado descolgado de la cabeza de carrera y llega un buen rato después, porque se ha perdido el hombre, habían tantas sillas de ruedas que era como una broma de mal gusto buscar la de su hija y no encontrarla.

Y aquí es cuando una se subleva. Media de edad de las auxiliares unos 62-63 años ¿ganas de trabajar? CERO PATATERO. Nos amontonan como si fuéramos borregos en una esquina, en el momento en que llego hay siete personas, una hora más tarde somos treinta y seis y seguimos allí esperando. Nos miramos unos a otros, porque empiezan a meter personas con camillas para hacer radiografías, una hora después, seguimos los siete que estábamos, una señora con el brazo roto, una señora con un esguince de tobillo, una chica con un cólico nefrítico, otra señora con otro esguince, un señor con oxígeno y bastante mal aspecto, una señora con una caída en una camilla y yo con un dolor considerablemente alto de rodilla. A todas estas, a mi lado hay un crío que le voy a llamar XB, no más de tres años en su carrito con su madre al lado. En ese momento un hombre vestido de verde me pregunta muy serio.

-¿Eres XB?

-No, yo no.

Entonces la madre le dice que XB es su hijo ¡antes me hacen pasar por más vieja al ser la mujer de mi padre y en ese momento demasiado joven por ser un niño! ¡¿Pero esto qué es?!

Llega un momento en que las siete personas que estamos allí no entendemos por qué no nos llaman y estamos ya rozando las cuatro horas, entonces una de las auxiliares de ¡ESTO ES LO QUE HAY! Os recuerdo, caras de ¡qué asco me da todo! Entre 62-63 años y preguntando el punto rojo ¿dónde va? Y el otro va a observación ¡ah pues yo lo he dejado en urgencias! No, no punto rojo Observación. Y tú piensas pobre del que sea del punto rojo. Total que una de estas mujeres nos dice que la técnico que hace las radiografías se ha puesto mala con vómitos.

ATENCIÓN TÉCNICOS DE RAYOS, SI BUSCÁIS TRABAJO EN EL HOSPITAL CLINICO TENÉIS QUE IR, PORQUE CUANDO FALTA UNA ¡¡¡¡NO HAY OTRA PARA SUSTITUIRLA EN TODA VALENCIA!!!!

¡¡¡¡¡¡¡¡¡A QUÉ ESPERÁIS!!!!!!!!!!!!!!

Total que contadas por mí, lo que me alcanzaba la vista éramos 49 personas para radiografía. A todas estas, la chica del cólico se le ha terminado el gotero y ha empezado a salir sangre por la goma del susodicho, la chica se ha asustado y se ha ido con el gotero en la mano para que alguien lo viera y le dijera que no pasaba nada. Al volver la pobre chica estaba retorciéndose de dolor, y le ha preguntado a una auxiliar si faltaba mucho y le ha soltado.

Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii eso mismo que estáis pensando

ES LO QUE HAY.

¡¡Y por fin casi cuatro horas después oigo mi nombre!! Levanto la muleta para que me vea bien el auxiliar y desde la otra punta me suelta el tío a voz en grito.

-¡Pues ven!

-¿Qué vaya? -le pregunto porque voy en silla de ruedas y hay como tropecientas delante y yo con la pierna estirada que si me la rozan veo ya sabéis… cielo e infierno-. ¡Qué vaya!

Entonces mi padre que acababa de volver de la máquina de comida porque no habíamos comido, empuja la silla de ruedas hasta que el auxiliar se acerca para llevarme hasta la sala. Entramos, me empuja, se larga y me deja a kilómetros de la mesa de radiografía. A la pata coja me ha tocado ir hasta allí tumbarme mientras la técnico que debía hacerme la radiografía me observaba con atención desde la distancia, le debía molar ver saltar a la pata coja o esperaba que me diera un hostion.

Cuatro horas para menos de un minuto dentro.

Después, nuevamente a urgencias a esperar a la pipiolina. Y la verdad allí lógicamente ves de todo, pero a mí me ha llamado la atención un señor con muy mal aspecto y su mujer a punto del colapso. Cuando una enfermera se le ha acercado para ver porque estaba tan nerviosa le ha dicho.

-Llevamos cuatro horas aquí y no nos han llamado.

-Voy a ver.

A los dos minutos ha venido una auxiliar de 62-63 años con gesto de ¡Qué asquito todo! Y le ha pegado una bronca soberana a la señora por estar allí. Y la pobre mujer con lágrimas en los ojos le ha dicho, “su compañero nos ha dejado aquí ¿qué voy a saber yo?”

Muy indignante todo. Y luego en estos sitios te das cuenta de lo gilipollas que es el ser humano y que desgraciadamente va a más. Esta enfermedad es incurable.

Urgencias, novio de una enfermera , enfermera y hermano del novio de una enfermera, los tres sentados en los sillones que son para enfermos. Llega una auxiliar con un señor mayor y pregunta.

-¿Hay algún familiar sentado en los sillones? Los tres se miran y sonríen.

Al final el señor se ha sentado en una silla y los otros dos sentados en los sillones.

De igual modo, en las sillas de la sala de espera que estaba ¡ABARROTA! Una señora mayor entra, la misma pregunta y la auxiliar ve a un hombre sentado, le pregunta si es familiar y dice.
-Sí, pero me duele la rodilla y no me voy a levantar. ¡Con dos cojones! Ahora para ir a la máquina a comprarse cosas no le dolía la rodilla.

Cosas veredes Sancho de esta España cada vez más atrasada.

¿Y os estaréis preguntado que diagnóstico te han dado después de ocho horas allí?

Me han dicho que tengo un edema en la rodilla que vaya a mi médico de cabecera mañana y que me den cita para el traumatólogo en el centro de especialidades (¡¡¡¡es decir meses y meses de espera!!!!) en caso que persista el dolor y no poder caminar que vuelva a urgencias.

¿Volver? ¡¡¡¡¡¡Volver!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿¿VOLVEEEEEER A DÓNDE??????!!!!!!!!!!!

Total que mi peregrinaje ha terminado en la puerta de salida de urgencias. Mientras esperaba a mi padre, me he puesto de pie para abrocharme la chaqueta ha llegado una auxiliar y me suelta, ¡ya te vas, no! Y se ha llevado la silla, lo bueno ha sido que aun no había contestado y no tenía sillas para sentarme porque estaba otra vez lleno.

Lo he querido escribir porque si hoy Berlanga hubiera estado allí tendría tema para hacer una película de la idiosincrasia de las urgencias en el hospital Clínico de Valencia, que imagino es lo mismo que el de Ávila, Sevilla o León. Un caos de magnitud impresionante.

Así que… aquí os dejo mi experiencia con una única moraleja:

NO ENFERMÉIS, NO OS PONGÁIS MALITOS. NO VAYÁIS A URGENCIAS

pd. disculpar posibles errores pero voy un tanto perjudicada por la medicación.

 

0 comentarios en «VENTURAS Y DESVENTURAS EN URGENCIAS»

  1. Madre mía Luz! De Berlanga total! A este paso podrás escribir un libro sobre el sistema sanitario!!
    Pero, a parte de eso, cuidate mucho y no hagas esfuerzos con esa pierna. Un beso

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