UN DIA ESPECIAL PARA ALGUIEN MUY ESPECIAL

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Hoy es el cumpleaños de alguien muy especial y único para mí. Hoy hace más de treinta años nació mi hermano. Recuerdo estar en casa de mi abuela esperando la llamada que nos confirmara que ya estaba en el mundo aquel ser que ansiaba tener a mi lado. Eso de ser hermana mayor siempre me había gustado, aunque debo confesar que yo quería una hermana, por eso de la complicidad entre chicas. Cuando nos llamaron fue una alegría desbordante, junto a mi tía Concha buscamos en un listado interminable de nombres de chicos el que más me gustara, no sé porque elegí Óscar. Después, llamamos a mi abuela Conchín al trabajo para decirle que ya era abuela otra vez, recuerdo como emocionada les gritaba a sus compañeros que ya era abuela. ¡Y no se me olvidara nunca la primera vez que lo vi! ¡Era tan guapo!

Al día siguiente de su nacimiento se jugaba un partido de fútbol crucial, el Valencia disputaba la final de la Recopa con el Arsenal. Recuerdo a mi padre y a mí viendo el partido en una televisión pequeña sufriendo como viene siendo habitual, a los que la vida nos ha dibujado la emoción con los colores del Valencia C. F. Y ahí pasó algo muy curioso que voy a contar, el partido quedó empate y tuvieron que tirar penaltis, entonces le dije a mi madre:

-¡Si mete gol Kempes, me pido cambiarle el nombre de Óscar a Mario Alberto!

Mi pobre madre contuvo la respiración ante aquel nombre porque no era fácil verle fallar un penalti ¡pero aquel día para suerte de mi hermano, Mario Alberto Kempes falló!

Después la vida nos ha llevado por caminos difíciles como a todo el mundo, felices como a todo el mundo, hemos compartido partidos interminables de fútbol donde él era el portero y yo le chutaba sin compasión. Después, cuando fue más mayor, se vengó haciéndome subir con la bicicleta una montaña que a poco me cuesta la vida al llegar a la cumbre mientras él lo hacía fresco y sonriente. Me gustaba contarle cosas de las estrellas, el cielo, la luna me inventaba historias terroríficas para asustarle, compartimos su primera lluvia de estrellas pidiendo deseos, me hizo ver en el cine Terminator II no sé cuántas veces, ni que decir de aquel “Papá Piquillo” que tuve que soportar el día de Navidad. Ese día teníamos como costumbre ir al cine, cada año elegía uno la peli, cuando le tocaba a él, temblaba. Toda mi dura recuperación del Vértigo de Méniere, fue mi guía entre los vértigos, ha sido quien más veces me ha levantado el suelo tras caer. Las interminables caminatas de fallas y las mascletas compartidas. Más tarde también compartimos el miedo a perder a nuestra madre sentados en un escalón de urgencias del Hospital Clínico. Nos apoyamos mutuamente en todo el proceso complicado y difícil que es luchar contra una enfermedad que desestabiliza a cualquier familia. Compartimos los cuidados y mimos a mi abuela Pepa hasta el final de sus días. Las risas con mi abuela Conchín hasta el último día que fue consciente de la vida. Fue de los primeros en subir conmigo al coche recién sacado el carnet de conducir, eso sí, con bastante miedo por su parte y mis carcajadas ante su cara de susto. Y tuvimos nuestros momentos gloriosos celebrando bajo la lluvia el campeonato de liga del Valencia, porque aunque no llevó el nombre de Kempes, sí lleva en su sangre el amor incondicional por el Valencia C. F. O las copas que ha ido ganando el Pamesa hoy Valencia Basket, esas veces que me abraza y me sube en sus brazos para celebrar cualquier gol o victoria.

También tuvimos nuestros momentos malos como hermanos pero la verdad que han sido los menos. Hemos compartido muchas cosas y, aunque ahora cada uno tenemos nuestras vidas, sé que si lo necesito lo tengo, que es un buenazo, con un corazón enorme, que como buen Tauro es cabezota y ordenado como su abuela Conchín hasta límites insospechados, lo que tiene lo da y, cuando su trabajo se lo permite y está de buen humor, ¡puedes estar a su lado riendo sin parar! Es ese otro amor que te da la vida para disfrutar, el amor que sientes en tu corazón que sabes que nadie podrá con él. Es un amor de hermano que hasta el día que me muera vendrá conmigo, no hace falta que hablemos todos los días, ni que nos demos besos ni abrazos, sabemos que estamos y que siempre estaremos.

Hoy es el cumple de ese ser especial para mí, que amo con todo mi corazón que cuando lo he necesitado lo he tenido, es mi apoyo incondicional el que cuando las cosas me han ido mal siempre me ha dicho ¡ya saldrán! Quien me regaló mi primer ordenador, el que siempre busca los regalos más especiales para mí, el que nunca le duele dar.

Para mí es el mejor hermano que cuando pedí la vida me ha podido regalar.

Por eso hoy quiero hacer esta pequeña reseña en mi blog, porque él es uno de los principales culpables de lo que hoy tengo y disfruto con todos vosotr@s.

¡Felicidades, hermano!

Gracias por todo.

 

0 comentarios en «UN DIA ESPECIAL PARA ALGUIEN MUY ESPECIAL»

  1. Buah vaya pasada todo lo que has escrito,no me lo esperaba.Muchas gracias por tus palabras y leerlo ha sido el colofón a un buen día.😙😙

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