TU ESENCIA MI FUERZA, ABUELA.

Hoy he vuelto a sentir a mi abuela, doce años después, su olor ha vuelto a mí provocando una sonrisa en un momento muy delicado de mi salud, ya no solo física, también mental. Ha sido como un toque de atención doce años después, esos toques que ella me daba. Esos que llenaba de palabras sabias cuando me rendía o algo me preocupaba, cuando sentía miedo por alguna situación que me sobrepasaba.

Estaba en la cama porque hoy era imposible levantarme. Hoy sí es uno de esos días en los que me duele hasta el alma. Mi madre estaba buscando algo en un armario y de repente se ha encontrado con la toquilla rosa de mi abuela, es toquilla “calenteta” que decía que le recogía el cuello y no le llegaba el frío. Al verla ha sido como si mi corazón comenzara a latir con fuerza, como una loca le he dicho a mi madre que me la diera, y ahí estaba, su olor. He notado como se quebraba el corazón y a la vez una alegría que no sentía desde hacía mucho tiempo. Abrazarla ha sido como cuando ella me abrazaba en su pecho refugiándome de todo aquello que pudiera hacerme daño. Así son las abuelas te acurrucan entre sus alas y te protegen de todo lo malo. Así me siento yo con la toquilla alrededor de mi cuello, como si ella estuviera aquí con sus brazos refugiándome.

Doce años guardada en una percha bajo un abrigo que mi madre justamente hoy quería encontrar, hoy que ando un poco más destrozada de lo normal y que me he dejado sentirme mal. Pero oler su perfume, su olor ha sido como si pudiera oírla con su voz fuerte y en valenciano ¡arriba, ahí no haces nada! Esa voz que me animaba, que me daba fuerza cuando no la tenía. Aquella mujer fuerte nacida en pleno corazón de la ciudad de Valencia, luchadora infatigable, madre coraje, abuela dura pero repleta de ternura aunque ella dijera que no era tierna. Yo la recuerdo todos los días, trato de poner en práctica todos los consejos que me daba para vivir la vida de la mejor manera posible.

Hoy esta toquilla me ha abrazado y revuelto mi alma, con el mismo poder que tenían sus palabras porque tuve suerte, soy nieta de una mujer pobre, trabajadora, humilde, sin casa propia, sin apenas dinero pero con el poder de su gran corazón. En eso era poderosa.

Me he abrazado a la toquilla y te he susurrado que te echo de menos, aunque sé que seguimos conectadas desde ese lugar en el que estás. Y me he podido levantar de la cama, al menos he podido seguir en pie como hiciste tú hasta el último día de tu vida. Fuiste un ejemplo en muchas cosas, pero por encima de todo fuiste una gran persona, una gran mujer.

Te quiero, Pepa. Te echo de menos, abuela.

3 comentarios en «TU ESENCIA MI FUERZA, ABUELA.»

  1. Uff… mi abuela materna fue mi segunda madre, había una gran conexión entre nosotras y aunque se fue hace ya 18 años, sigo llorando su pérdida. Sueño con ella y sé que me manda mensajes. Yo también tengo un objeto muy especial suyo, junto a mi.
    Me he sentido muy identificada Luz, porque yo también la echo tanto de menos…. Gracias por compartirlo con nosotros.
    Un beso amiga

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