TRES RELATOS DE UNA MISMA GUERRA. DOCUMENTOS.

 

Hoy, en lugar de colgaros un trozo más sobre la historia, he preferido dejaros dos documentos, que yo creo, que son muy valiosos.

El primero, es la versión oficial sobre lo ocurrido en la desaparición de la Imagen de la Virgen de los Desamparados.

El segundo, es una sorpresa.

En uno de los diarios que os dejé, hablaba de la importancia que tiene el poder documentarse para escribir la historia. Y añado algo más, la importancia que tiene poder ser una privilegiada y poseer documentos que datan, desde 1897, hasta este mismo que os muestro.

 

Versión Oficial sobre la desaparición de la Virgen de los Desamparados.

El día 21 de Mayo de 1936, a las diez de la mañana, me llamaron al Ayuntamiento para decirme que se rumoreaba que querían quemarla (a la Virgen de los Desamparados)

En aquel tiempo, mediante Radio Valencia, nos poníamos en contacto con la población, siempre que fuese necesario. Rápidamente emití un discurso llamando a la cordura y pidiendo a los ciudadanos que nos ayudaran; que se acordaran todos que nosotros vivíamos en la ribera del mar Mediterráneo, que era el mar de la Civilización y que ésa sería una vergüenza que pesaría toda la vida sobre Valencia… eso eran las once, pero a las doce y media me dicen:

Señor alcalde, que ya están allí. (Yo estaba despachando mis asuntos municipales, pero enseguida me trasladé a la plaça de la Mare de Déu).

Salía humo de la basílica de la Virgen, no muy intenso, pero ya se estaban quemando sillas: los bomberos estaban allí, ¡pero no tenían agua y estaban, como quien dice, esperando a que bajase el arcángel San Gabriel para dar las órdenes: estaba también la Guardia Civil, al mando de un sargento, que tendría sus cincuenta o sesenta años, y una colección de números tan veteranos como su sargento…

Y llego y les digo a mis bomberos: ¡agua y adentro! Les aconsejé que en mi primer lugar desalojaran la basílica con el agua (la técnica ésta la había leído en no sé qué novel), la Guardia Civil acordonó el recinto para alejar a la gente…

La Virgen no llegó a quemarse, ni mucho menos. A la Virgen lo que le pasó fue que las llamas le agrietaron la mejilla izquierda, que es de porcelana. Total, salvamos a laVirgen, apagamos el fuego y dejamos un piquete para cuidar aquello.

A las diez de la noche volvimos a la plaza de la Virgen con un camión, que había estado todo el día repartiendo patatas al Ayuntamiento.

No estaba seguro de lo que había que hacer, por eso acudí a casa de don José María Carrau, hermano mayor de la Archicofradía de la Virgen y ex decano del Colegio de Abogados, para que me aconsejara. Son José María, y su hijo, Pablo, me acompañaron.

No sabían por qué motivo los llevaba conmigo. Subimos al Salón de Cristales: estaba a oscuras. Encendieron las luces y don José María cayó de rodillas, y como no sabía donde mandar a la Virgen, le dije: “Pues si usted no sabe dónde, me la quedaré yo”.

Esa misma noche, con la colaboración de todos, organizamos una procesión particular para trasladarla al Archivo.

El archivero, una bellísima persona, me comunicó que allí no podía enterar, porque la puerta estaba sellada, pero yo, como alcalde, y, por consiguiente, también clavero, rompí el sello y guardamos a la Virgen en el fondo, debajo del busto del rey don Jaime: mirando a la Virgen, a su izquierda, estaba el arca que contiene el Consolat del Mar y encima de la Virgen, por si faltaba algo, la Senyera.

Al día siguiente no abrió el Archivo. Por la noche, llamé al sobrestante de Vías y Obras y le encargué levantar un tabique que emparedarse a la Virgen. Y allí estuvo la Maredeueta toda la guerra.

De la entrega de la Imagen y joyas de la Virgen levantó la correspondiente acta el joven notario Enrique Taulet Rodríguez Lueso.

José Cano Coloma (alcalde de Valencia de Izquierda Republicana)

 

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“Diario de la Gaceta de la República”, que  es lo que hoy llamamos Boletín Oficial del Estado. Allí, en una de las páginas donde se nombran los soldados que van al frente aparece él, mi abuelo. Como es un tema delicado, he decidido escanear solamente su nombre.

 

 

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