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Pues sí amig@s, esta semana hemos sufrido la pérdida en nuestra familia de Torito “el Gordi”. Era el perro de mi tía y mis primos, hoy quiero hacerle un pequeño homenaje en este blog que tiene este rincón destinado a las historias de los animales.

Sin duda alguna, Torito se marchó dejando una huella en todos los que lo conocimos, y el corazón roto a su familia. Era lo que se dice ¡un resalao!, bueno y cariñoso hasta límites insospechados, con cierto aire chulesco cuando caminaba, y unos ojos que te ganaban el corazón con su mirada tierna.

Hoy os toca sufrir, han sido doce años dándole cariño y recibiendo su interminable amor, dándole momentos de juegos y caricias, recibiendo risas y ternura. Esas caricias que solo un perro es capaz de entregar con la mirada ¡y en eso Torito era el mejor! Sé que ese vacío intenso que ha dejado en vuestras vidas duele a cada momento, con cada recuerdo, y sé que pararéis en vuestras tareas cotidianas y pensaréis, ¡cómo puede doler tanto! Duele el amor que Torito se ganó a través del tiempo compartido, duele el amor que fue capaz de despertar en vosotr@s de la mejor manera que saben los animales. Pero lo que más duele es la ausencia.

Pero si algo he aprendido en la vida, es que Torito no morirá nunca porque siempre estará en vuestros corazones, en vuestra mente y mientras lo sigáis recordando seguirá viviendo. Puedo imaginarlo en esa dimensión o estrella en la que vamos una vez partimos en nuestro último viaje, seguro que lo recibió Conchín con una gran sonrisa ¡y esos dos estarán haciendo de las suyas! Ella riéndose y consintiéndole, él acurrucándose entre sus brazos, sin apartarse de ella. Felices como eran cuando estaban juntos.

El duelo es muy cruel, pero os queda que fue un perro feliz y seguirá siéndolo allá donde esté gracias a vosotr@s.

Un abrazo muy fuerte. Mil besos.

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D.E.P

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