Con este relato, he tratado de hacer un homenaje a todas aquellas mujeres que vivieron las devastadoras consecuencias de una Guerra Civil, la nuestra. Les he puesto voz a las tres mujeres que tuve la inmensa fortuna de disfrutar en mi vida y que me llenaron, desde niña, la cabeza con sus historias. Pero también, ellas y sus vivencias, representan al resto de mujeres que, en aquella época, tuvieron que enfrentarse en soledad, para sacar a sus hijos hacia delante, sin apenas nada. A ser fuertes en cada bombardeo. A soportar las colas para poder tener algo que llevar a la boca de sus pequeños. Muchas, a superar la muerte de sus padres, maridos, novios, hermanos o familiares que marchaban al frente.

Es el homenaje a unas y otras, sin colores ni ideologías, mujeres que tenían que sobrevivir en medio de la locura que ni siquiera comprendían. Ellas tres me contaron tantas historias… que muchos años después, siento la necesidad de escribirlas. Justo ahora que, poco a poco, nos van quitando derechos, unos derechos que ellas, a base de sacrificio y lucha, dieron la vida por ellos, y lograron conseguir. Es mi particular homenaje a esas matriarcas que siguen contando, compungidas, la historia de la Guerra.

No hace mucho, mi abuela de adopción, Amparo, me contó algo de su propia historia. A pesar del tiempo transcurrido, ves cómo su voz y su gesto cambia al hablar del carbón, de la dureza de aquella época, del miedo del día a día… por eso… hoy va este homenaje que iré colgando en días sucesivos.

La historia se centra en dos ciudades, Valencia y Barcelona. Con dos vivencias, con los republicanos y los nacionalistas. Y un mismo resultado: SUFRIMIENTO.

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BIBLIOTECA C/ HOSPITAL

Los recuerdos de nuestra niñez son muy importantes y, en mi caso, tuve la inmensa fortuna de vivir en una zona privilegiada. Para mí fue un teatro de sueños. Recuerdo estar sentada con mi abuela en el balcón, rodeadas de plantas con geranios, jazmín y albahaca. Desde allí, tenía una visión maravillosa para llenarme con aquel barrio tan especial, y con su entorno tan bello. Estoy convencida de que los recuerdos son necesarios para nuestro presente, al menos, en mi presente. En esos momentos en que echo la mirada nostálgica al ayer, soy consciente de lo afortunada que fui. Yo viví en el barrio chino, rodeada de señoras que ejercían el oficio más viejo del mundo. Ellas fueron protagonistas en mi niñez y, hoy, me gustaría recordarlas con este relato.

 

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