SABADO 23 Y DOMINGO 24 AGOSTO

Acabando el fin de semana… a pesar de trabajar, claro…

 

Ayer, sábado, se me ocurrió la feliz idea de ir al banco para solicitar información. Quería que me explicaran si podría optar a los créditos para emprendedores. Quizá pudiera conseguir, por ahí, el dinero que necesito para la publicación de “Compañera Cándida”. La verdad, que no me gustan nada los bancos, me dan grima. Decidida a averigurar qué milonga me iban a contar, me fui hacia allí. Claro, como voy tan poco, ni recordaba que cierran los sábados. Tendré que dejarlo para otro día… ¡Qué le vamos a hacer!

 

Y hoy, he pasado la mañana con las correcciones y mejoras de mi cuento. Como la historia es tan especial, tan repleta de ternura y nostalgia, a la vez, me ha pasado factura terminando con un ligero dolor de cabeza. Me pasa porque las emociones, al escribir, se disparan con los recuerdos y añoranzas. Pero, como os dije, me hace mucha ilusión, este cuento, porque está repleto de esperanza y amor.

 

Cuando me he querido dar cuenta, ¡ya tenía que coger ruta hacia el trabajo! Huelga decir, que esta semana estoy fundida… ¡¡¡Necesito las vacaciones!!!

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