SÁBADO 15 AGOSTO

¡Hola a tod@s!

Seguimos resistiendo l@s que estamos en este horno de ciudad llamada Valencia.

Os dije que, conforme fuera avanzando, o no, en el nuevo relato, os iría contando cómo iban las cosas.  El título ya lo tengo: “Rebelión en el Convento”. Hace muchos años leí una noticia que me sorprendió y que, a día de hoy, desgraciadamente, va siendo más habitual. Es más, si desahucian a las personas de sus hogares, no veo por qué no a las monjas de sus conventos, que son sus casas. Sin embargo, de igual modo que un desahucio a una familia me parece lo peor, en el caso de la historia que voy a contar, como de otras tantas, también me parece injusto por los fines de la venta del convento o, en otros casos, simplemente por el abandono de los mismos.

Mis tres monjas tendrán que luchar contra las garras del dinero para crear un parador en el que es su convento. Confieso que uno de los restos de esta historia es adaptar el vocabulario de los personajes. Podría poneros un ejemplo, en uno de los diálogos que mantuve en los primeros capítulos una de las monjas soltaba

-¡Joder! (jajajajaja)

Al releerlo me quedé de una pieza ¡cómo no me di cuenta! Pero mira me vale de anécdota para contárosla, y darme cuenta que debo medir al milímetro las palabras con las que os cuento esta historia.

Es cierto que me ha costado engancharme a ella, recuerdo perfectamente que cuando la leí pensé que debería hacer algún día un relato sobre el hecho pero a mi manera. Y es lo que trataba de hacer desde el principio. Sin embargo, escribí los tres primeros capítulos y a mí no me llegaba la novela… no era capaz de entusiasmarme con la historia. Es cierto que el tema del Convento no es muy divertido ni da mucho juego, máxime cuando tan solo tienes tres personajes. Así que me detuve a pensar que era lo que me impedía sentarme frente al ordenador a escribir esta historia y sentirla en el alma. Primero el insoportable calor. La segunda razón me la dio mi madre cuando le envié el tercer capítulo y me dijo “¡vale ahora comienza el lío!” Hago aquí un apartado para decir que si mi madre fuera escritora le encantaría escribir novela negra, ella quiere que lie las cosas porque dice que se divierte. Cuando cuelgue la historia si no os gusta la responsable es mi madre. Pero tenía algo de razón, aquellos tres personajes anodinos tenían que convertirse en algo muy diferente, entonces comenzaron a llegar a mi cabeza pasajes, acciones, sí necesitaba algo de diversión y travesura en ese Convento. Me valían tres personajes muy diferentes entre sí, tanto generacional como emocionalmente para que ellas me llevarán a ese punto. Llevo siete capítulos y estoy en la fase de documentación estudiando las características y distribuciones de los Conventos de la Edad Media, esta parte también era algo tediosa pero me está ayudando a crear mi propio Convento, es decir, estoy haciendo como si fuera una arquitecta de Conventos de la Edad Media y de decoradora de interiores. Todo unido me animó lo suficiente como para buscarle tres pies al gato.

Esto es el trabajo de una escritora, a veces no fluye, puedo suceder que te sientes frente a la pantalla del ordenador a leer y no seas capaz de engancharte, por cualquier pequeña razón, por a lo mejor una manera equivocada de afrontar los personajes y sus acciones, puede fastidiarte lo suficiente como para dejar la historia de lado cuando al crearla en tu cabeza parecía que era buena. La he releído y retocado varias veces, por este motivo hasta no tenerla toda no voy a empezar a colgar.

He estado pensando cómo hacerlo, creo que será mejor por capítulos no muy largos para no cansaros, mejor que toda junta como una novela. Hay tiempo de decidir si queréis ayudarme no tenéis más que decirme como os es más cómodo a la hora de leer.

Ánimo para l@s que estamos trabajando y seguid siendo felices l@s que estáis de vacaciones.

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