¿QUIÉN ANDA AHÍ? FINAL

2

 

Sí, fin pero no porque se haya solucionado la situación de fenómenos en casa de Raquel, a los ya contados aquí, han seguido unos cuantos más. Si no, porque se han dado cuenta que sea lo que sea lo que hay en su casa, no les hace daño, aunque también es cierto que quien peor lleva la situación de vivencias es el perro. Ya sabéis que los animales tienen un sexto sentido para estas presencias. Pero hasta él ha decidido que cuando está solo se mete en un armario y, cuando está la familia en casa, se acurruca con ellos, eso sí, alguna que otra vez lo ven que saca los colmillos, gruñe, mete el rabo entre las patas, y de repente sale corriendo tras algo mientras le ladra.

La familia ha decidido vivir asumiendo que hay cosas extrañas en esa casa. Lo último que me ha contado Raquel, es que desde hace varias semanas todas las noches a las doce les tocan el timbre de la puerta, van miran por la mirilla pero no hay nadie. La segunda noche que sucedió hicieron lo mismo incluso abrieron la puerta para ver que pasaba ¿cuál fue el resultado? No había nadie al otro lado, ni por las escaleras subiendo o bajando, ni en el piso de arriba ni en el de abajo, ni siquiera el ascensor está en funcionamiento. Así, sucesivamente, ahora ya ni siquiera se molestan en levantarse.

Raquel sigue sin acostarse sola en su habitación, espera que venga su marido lo mismo que el perro no entra para dormir con ellos. Encendieron una vela blanca y rezaron un padre nuestro pero aquella noche volvió lo que sea que haya en la casa a pasearse por el pasillo. Fue entonces cuando la familia se reunió y barajaron la posibilidad de cambiarse, sin embargo, aquella era la casa que siempre habían querido tener. Con firmeza decidieron no hacer caso a las corrientes de aire frío, ni al timbre, ni cuando hay uno de los dos miembros de la pareja acostado, y ve que a su lado se acuesta alguien. El único que no entiende esa posición de la familia de no hacer caso es el perro, ellos tienen la esperanza de que al final también se acostumbrará.

Esto me lleva a empatizar con esta familia, ¿yo sería capaz de soportar esta situación? Imagino que una vez superas el miedo a lo que desconoces y ves que no ocurre nada te puedes acostumbrar, pero creo que por mucho que odie las mudanzas… me iría de ese lugar.

Sé que esta historia os ha impactado porque lo hemos hablado, vuestras caras me decían que muchos de vosotr@s sin creer en el más allá os daba cierto escalofrío saber de estos sucesos, algun@s me habéis dicho que os iríais corriendo sin mirar atrás. Bueno… para aquellos que creemos en el más allá, esto nos hace pensar que las historias que nos cuentan otras personas que no conocemos, pueden ser tan ciertas como si nos las cuenta alguien que es de nuestra entera confianza.

Quiero dar las gracias a Raquel y su familia por darme permiso para contar esta historia.

Deja un comentario

Compártelo en Twitter

Twitter