NOCHE TERRORÍFICA

Antes que nada, me gustaría decir que no sé muy bien por qué escribo esto, quizá porque en el fondo tengo esa necesidad diaria de escribir y  como no me acompañan las fuerzas pero esto va a ser muy rápido, o quizá porque puede ayudar a alguien que esté pasando un momento como el mío, o quizá porque lo necesito como catarsis para quitarlo de mi cabeza, o quizás y será lo más seguro, porque quiero hacerlo sin más razón que la de contarlo.

Nunca en mis cuarenta y cinco años me había sentido así, nunca había pasado una noche como la de hoy, y eso que con mi anterior medicación había pasado momentos complicados. Pero nada que ver, os lo aseguro.

Como anteanoche había sido complicada durmiendo muy poco, decidí tomarme la pastilla nada más cenar. Me puse a ver la televisión porque tal y como me dijeron a las 23:00 desconecto móvil y ordenador. Veo la tele o me pongo a leer. Anoche decidí ver la tele. Eran algo más de las 00:00 cuando noté, gratamente sorprendida, que el sueño llegaba a mí. No quise celebrarlo ni contarlo solo dejarme llevar por una sensación que hacía mucho tiempo no tenía. Sueño. Desconecté la televisión, me di la vuelta y noté como los párpados me pesaban toneladas, lo más asombroso es que yo a mí misma me decía, ¡me estoy durmiendo, me voy a dormir o eso creo! Y así fue, me dormí.

Lo increíble vino después.

-Me desperté de golpe, como si alguien hubiera dado un portazo, todo estaba en silencio y penumbra. Pero me desperecé pensando que sería ya de día, pero me había despertado pronto porque aún no había luz. Miré el móvil y mis ojos a punto estuvieron de caerse sobre la cama por la impresión. 01:18. No salía de mi asombro, hacia relativamente poco que me había dormido y me sentía como si ya fuera el nuevo día. El gato me miró bostezando.

Volví a intentar dormirme, me costó un poco pero caí.

-De repente abrí los ojos, sobre mí en el techo había algo que no acertaba a ver que era, una araña, una babosa, un bicho grande que descendía poco a poco hacía mí con un líquido blanquecino que le salía por una boca en forma de pico. Di un grito tirándome literalmente de la cama, logré darle al interruptor de la luz porque en el fondo estaba segura que no había nada, y así era. Miré el reloj nuevamente 02:15. El gato me miró con gesto preocupado debía pensar ¡uy que le pasa a la humana esta noche no me va a dejar dormir o qué! Mi grito debió despertarle, pero solo a él, menos mal. No daba crédito volví a mirar para asegurarme cien por cien de que allí no había más bicho que yo.

Respiré varias veces tratando de hacer las inhalaciones y exhalaciones que había aprendido en el día de ayer.

-Noté como me dormía. Estaba dormida pero siendo consciente de ello, cuando de repente algo se posó sobre mi pecho, notaba con tal nitidez como me aprisionaba que abrí los ojos había algo oscuro sobre mí apretándome la garganta no podía respirar, pensé, “me están matando y no puedo avisar al resto que huyan” trataba de gritar notaba como la garganta se me iba rompiendo ante la sequedad que me provocaba aquello que fuera y me tenía aprisionando el cuello. En mi cabeza si que escuchaba el socorro que quería pedir pero no oía mi voz. Al quinto o sexto intento mi cabeza funcionó y me hizo pensar “estoy durmiendo, es una pesadilla, tranquila”. Traté de moverme pero era imposible, traté de pedir socorro pero era angustiosamente imposible. Hasta que de pronto aquello que me aprisionaba el pecho y la garganta se diluyó y me senté de golpe sobre la cama gritando. Me faltaba el aire, notaba el miedo en los latidos del corazón, traté de levantarme como pude para encender la luz y darme cuenta de que todo había sido una pesadilla. Pero era tan real, estaba sudando como si saliera en ese momento de la ducha, mi respiración, el temblor de manos, el dolor en la garganta… Todo era tan real. Miré el reloj negué casi al borde del llanto 03:30. No podía ser… no podía ser… Encendí la luz aún con la dificultad para respirar, el gato me maulló a modo de ¡ya me dejarás dormir, leñe!”.

Volví de darme un ducha, miré la cama sintiendo verdadero miedo a acostarme. Apagué la luz y di los seis pasos que da de sí mi habitación, noté como el gato se movía quizá requiriendo una caricia pero no estaba yo para acariciarle, o quizá preparado para echarme otra bronca que era lo más probable. Trataba de asumir que todo cuanto había vivido era una pesadilla y que no volvería a ocurrir. Quizá sugestionada porque alguna vez había escuchado esta historia en cuarto milenio, aunque yo misma había tenido algún episodio parecido.

Di mil vueltas en la cama, de lado a lado, sin poder dormirme. Pensaba que la pastilla no me estaba haciendo efecto alguno. Decidí volver a inspirar-expirar, tantas veces que perdí la cuenta. Pero al final el sueño o ese estado de vigilia que no me daba para dormir y desconectar llegó.

-De repente corría, corría mucho, oía los ladridos pidiendo auxilio, voces de gente pidiendo ayuda. Algo horrible había pasado en la Protectora quizá tan horrible que mi conciencia no me dejó verlo y me desperté con brusquedad. 05:00

No voy a negarlo, me he sentado en la cama con unas ganas terribles de llorar, no podía más, por no poder no podía ni llorar. Estaba agotada y el gato también, porque ha venido hasta mí para echarse y pedirme que le rascara la barriga, al menos si iba a estar despierta que hiciera algo productivo.

Eran las 7:20 y yo ya estaba en pie. Aún no había preparado la cafetera cuando como una loca me he puesto a leer el San Prospecto de las pastillas nuevas, esas que me iban a hacer dormir aunque el efecto fuera en tres o cuatro semanas. Y he llegado a este punto:

Confusión

Sueños vividos

Pesadillas

Alucinaciones

Agitación

Dificultades para dormir.

Incapacidad para mantenerse quieto

Puede afectar a 1 de cada 100

¿En serio voy a ser yo ese 1? ¿En serio? Ya veo a mi gato abandonándome para dormir tranquilo.

1 comentario en «NOCHE TERRORÍFICA»

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