MI CAJA DE LOS TESOROS

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Si algo bueno ha tenido la mudanza, de la que aún arrastro pesadillas, ha sido encontrarme con mi caja de tesoros. La tenía casi olvidada. Es esa caja que guarda tus cosas importantes, cosas que te han emocionado, momentos inolvidables en los que fuiste feliz, el nombre de tu primer amor, una entrada de cine que significó algo importante, en mi caso además cartas que nunca envié, poemas que escribí y guardé, regalos de la persona más importante de mi vida, postales y alguna fotografía que provoca en mí una sonrisa tierna al ver a personas que ya no están en la tierra, y forman parte del Universo.

Fui sacando todo aquello para revivir algunas historias, porque todo cuanto había allí reflejaba el amor que había recibido, dándome cuenta de lo afortunada que soy. Hasta que llegué al fondo de la caja y mi piel sintió un escalofrío. Tuve un reencuentro con mi viejo cuaderno de madera, reciclado y hecho papel. Con el paso de los años se había difuminado en mi cerebro, ni siquiera guardaba un mínimo recuerdo. Y eso que era un cuaderno realmente importante y significativo para mí. Allí había escritos sentimientos, emociones y sueños, ¡es el cuaderno de mis ilusiones! La tarde noche que encontré aquella caja roja con mariquitas que guardaba en su interior mis secretos, lo hice en la máxima soledad y silencio, tan solo se escuchaba el graznido molesto de las gaviotas que ahora han invadido el centro de mi ciudad. Cuando abrí la tapa mis ojos se acurrucaron, el olor del papel me envolvió y fue como detener el tiempo y ver retrospectivamente mi vida. Pero aquel cuaderno no estaba solo, habitaba entre miles de folios repletos de palabras algunas formando novelas enteras, otras novelas fallidas y alguna catarsis que he tenido que hacer en mi vida para poder enterrar un dolor agudo y seguir hacia delante.

Aparté todo y me centré en aquellas hojas gruesas. En él muchas palabras escritas a mano, dejando mi huella en un papel, mi esencia perenne en esas hojas de quien fui en un momento de mi historia personal. En mi caso las páginas estaban repletas por aquellos renglones torcidos, especialidad propia, con trazados irregulares de letra, con esa letra ininteligible que tengo cuando escribo deprisa. Síntoma inequívoco de que todo lo que volqué allí salió directamente de mi corazón o mi alma. Reencontrándome en el silencio con aquella chica joven que tenía un sueño… poder publicar una novela, y dedicarse a escribir. Me reencontré con los miedos de que no me leyera nadie, de ser una más de los muchos que lo intentaron y no lo consiguieron, miedo a frustrar mi sueño, temía no llevar a buen puerto mi pequeño barco llamado ilusión. Sin embargo, a pesar de todas mis dudas, había una anotación en un lateral que llamó mi atención, aquel escrito estaba fechado en el año 1995 decía así:

Si pudiera conseguir que me leyera una sola persona a la que poder transmitir mi amor por las palabras, sería feliz. Si llegara a hacerle reír, llorar o emocionarse con mis personajes mi vida tendría sentido. Ese será mi reto

Habían pasado veinte años de aquella anotación, cerré los ojos y traté de retroceder en el tiempo… allí estaba una chica de 24 años que se había pasado una gran parte de esos años escribiendo a escondidas, temiendo ser descubierta, rompiendo mucho de lo que escribía. Temerosa y asustada. Pidiendo ayuda a las estrellas y escribiendo por la noche en soledad en ese cuaderno sus sueños. En una habitación solitaria, rodeada de libros y la única ilusión de poder ser escritora. Hasta que un día me quité los miedos y decidí luchar por lo que tanto amaba.

Hoy veinte años después tras leer aquel cuaderno me he sentido feliz. Cumplí mi reto, publiqué y sigo escribiendo, pero quizá necesitaba encontrarme con mi cuaderno para valorar de verdad lo que he conseguido. En una habitación completamente vacía, con tan solo bolsas de basura repletas de papeles rotos, me propuse otro reto que anoté en mi cuaderno.

Seguir escribiendo con el alma para los demás, seguir viviendo acompañada por mis palabras. Poder disfrutar de cada creación día a día en el momento presente, agradecida a quienes se incorporan a mi pequeño barco llamado ILUSION”.

 

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