MARTES 9 SEPTIEMBRE

Hoy, he empezado el día con un itinerario muy definido. Dejar folletos en los lugares donde creo que pueden ser interesantes, para las personas que acuden.

He empezado en la Asociación Carena, tienen un programa muy interesante para la atención integral, tanto para personas con enfermedades avanzadas, como para sus familiares. Nos hemos intercambiado publicidad para que me dirija a la Obra Social de la Fundación “La Caixa”, que es quien ha creado el programa. A cambio, he podido dejar cinco de mis folletos.

Después, he ido al Hospital Nueve de Octubre, de mi ciudad y he hablado con la responsable de comunicación, una chica muy atenta, que me ha dado la clave para no ir a más hospitales. Ninguno está interesado en tener folletos de actividades de fuera del propio hospital. Así que, me ha ayudado a redirigir mis pasos.

De vuelta a casa, me he dado un pateo importante, he pasado por la imprenta con la que trabajo. Ya sabéis, las chicas tan amables, como siempre, me han ofrecido dejar folletos en un expositor que tienen en la calle. Así como, publicar, en su facebook, mi dirección del Blog. Estas cosas son las que me animan a seguir, cuando ves a la gente que está dispuesta a ayudar, en lo que en sus manos esté, y te da la oportunidad de explicar cuál es tu proyecto.

Durante la tarde, voy a crear un proyecto para entregar a la Obra Social “La Caixa”.

Hoy, quiero dejar algo en este diario, tal como bien dice, de escritora: “Os voy a contar cómo doy vida a los personajes”. Porque la historia llega a borbotones pero, después, hay que dar vida a los personajes que van a llevarla a cabo. Os voy a desvelar parte de mi secreto, os contaré cómo doy vida a una de mis novelas. Como cada personaje tiene unas características y una finalidad diferente en la historia, que después se irán desarrollando. También, cómo van a enlazarse e interactuar, unos con otros. Cuando tuve claro que la historia iba a girar entorno a la noticia sobre el maltrato de ancianos de una residencia, en un pueblecito de Valencia, necesitaba encontrar a la protagonista perfecta sobre la cual llevar el peso de esa historia.

Como ya os he contado, y volveré a hacerlo las veces que haga falta, entre mi familia hay algunos “personajes” que me sirven para plasmarlos en la novela. Es el caso de mi tía Dida, fue la primera de la familia en llegar a más de ochenta años. Para nosotros, la vejez era una completa desconocida y creo que no fuimos capaces de ver lo que entrañaba ser viejo. Este es mi pequeño homenaje hacia “ella”. Siempre fue una mujer jovial con miles de historias, una mujer muy especial, con sus manías, sus ocurrencias, su mal genio. Era la protagonista perfecta porque, entre otras cosas, su vida fue tan intensa, que me provocaba escribir sobre ella. Y aquí está, todo lo que Dida cuenta es cierto, sus vivencias, sus miedos, sus problemas, sus momentos de gloria y fracaso. Si bien, el resto de la historia no tiene nada que ver con la realidad.

Después, fueron naciendo los otros personajes… para el secundario, necesitaba una mujer joven capaz de entender la vejez y compartirla. Eva es heroína dispuesta a luchar con el corazón abierto, un ser repleto de sensibilidad y ternura. Pero, también, dispuesta a luchar por los derechos humanos de su compañera Cándida.

A partir de estos dos personajes, fueron naciendo los demás. Algunos, como Jorge, se colaron sin yo darme cuenta, ni tenerlo previsto. No sé si os habré dicho que, a veces, algunos nacen cuando ya tengo la historia avanzada, todos tienen cabida y son bienvenidos; porque todos tienen su papel para aportar cosas en la historia.

A veces, es complicado empatizar con personajes, totalmente, opuestos a mí (tanto en sus pensamientos, como en sus actos) y desarrollar sus tramas, pero también es divertido esa lucha, conmigo misma, para escribir sin juzgar y, sobre todo, tratar de no cargármelos por molestos.

Gracias por seguir acompañándome.

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