LUNES 29 SEPTIEMBRE

Hoy, tenía que reunirme con la encargada de la farmacia que os comenté ayer. Iba pensando que con poder dejar unos cuantos folletos más, me daba por satisfecha. Pero mi sorpresa ha sido mayúscula y el trato ha sido maravilloso, de verdad. Estoy descubriendo que la gente sabe escuchar y empatizar con mi historia; otra cosa es que me puedan ayudar. Pero, por primera vez en mi vida siento que, a pesar de los “noes”, sigue mereciendo la pena intentarlo. Como os decía, la encargada me ha dado una sorpresa que no voy a contar porque, nada más es una posibilidad. En cuanto tenga más información os lo comentaré, y creo que os va a sorprender tanto como a mí. Vamos… que se me han puesto unas cosquillas en el estómago… mezcla de inquietud e ilusión.

Después, corriendo al trabajo que llegaba tarde.

Pd: confieso… no he corregido.

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Quería contaros, un poco, cómo documento mis historias. Es un tema que parece de poca monta, pero os aseguro que es, una vez tienes la historia en tu mente, lo más importante. Hay que documentarse bien de lo que vas a escribir, sea lo que sea. Siempre hay que buscar, meticulosamente, para que lo que vayas a contar sea verídico o, al menos, que se acerque mucho a la realidad.

Ayer os hablé de las fotografías que voy poniendo en el relato de la Guerra. Y también habréis visto las fotos en el relato de “Las Putas de mi niñez”, porque me gusta mezclar el texto con las imágenes, me apasiona la fotografía, y creo que una buena foto expresa lo que ve tu mirada. Algo así sucede con los temas que elijo para los relatos y novelas.

Concretamente, voy a ceñirme a la historia de “Sobreviví a los 50”. Como ya os conté, fue un regalo que le hice a mis padres; aunque mi padre nunca haya podido leer la novela. Para recrear, en el libro, todo cuanto pasamos, lo escribí a los dos años de haber sucedido, que fue cuando estuve preparada para hacerlo. Para reflejar todo lo vivido tuve que, a escondidas, leerme todos los informes médicos de lo que había pasado mi madre. ¡Y gracias a que ya había pasado!, porque lees esos nombres tan técnicos, y… te invaden de nuevo los miedos. Además de buscar en internet las palabras claves. Aunque se trataba más de mostrar las sensaciones, también quería que fuera lo más real posible, para transmitir esa mezcla de lo vivido con la medicina.

Sé que, a veces, cuando se nos ocurre una historia, comenzamos a escribir y a escribir… Pero yo recomendaría, para aquellos que queréis hacer un relato real, que primero leáis mucho sobre lo que vais a escribir y os empapéis bien de todo cuanto se cuente. En mi caso, este libro era sobre el cáncer, pero puede ser cualquier tema, como por ejemplo el relato de la Guerra. La lectura es básica para después escribir.

Espero haberos podido ayudar otro poquito. La vida tiene muchas cosas maravillosas pero, para los que nos gustan las palabras, ¡lo más bello es escribir!

Gracias.

Nota: Durante unos días, tendré que hacer otro parón forzoso. Os echaré mucho de menos, espero que vosotr@s a mí también. Prometo volver pronto.
¡Abrazos virtuales!

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