LUNES 2 NOVIEMBRE

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Hoy quiero dejar esta huella en el diario de escritora. Y lo hago porque hoy más que nunca me siento satisfecha con mi trabajo. Superarse siempre deja un halo de satisfacción y alegría que es lo que siento ahora mismo. Me explicaré mejor.

Quería escribir algo especial para el día de “Todos los Santos”, pero no quería que fuera algo triste ni siquiera algo personal, que al fin y al cabo, siempre es más sencillo de escribir. A mí me gustan los retos, continuamente me propongo escribir algo que esté alejado de mis historias. Creo que la esencia de ellas es rodear de ternura y superación a los personajes y, desde ese punto, crear una historia lo más sensible posible. Para eso tiene que llegar hasta mi alma y darme la fuerza suficiente para trasladar esos sentimientos en un papel. Pero no quiero poner barreras a mi  imaginación, al contrario, por eso cuando pensé que iba a escribir para este señalado día se me ocurrió hacer algo muy diferente tanto a mi estilo como a mis creencias. Yo creo en los espíritus, pero no en aquellos malvados, creo que son buenos y nos ayudan. Aunque es bien cierto, que como en la vida debe haber de todo.

Me costó encontrar la historia adecuada, los personajes porque no sabía muy bien que iba a contar. Los últimos días llegué a obsesionarme en qué contar. Y no me llegaba nada, cosas sueltas pero no era posible hilarlas en historia. Hasta que llegó el jueves por la tarde tras salir del trabajo, ¡una de esas tardes horrorosas! Volvía a casa fastidiada y con dolor de cabeza, me detuve en un semáforo mirando el suelo ¡y ahí llegó! No me preguntéis cómo ni por qué, pero ahí me llegó todo como una cascada. Retuve toda la historia en mi mente, la aparqué a un lado y me fui a dormir. Al día siguiente tenía cosas que hacer pero a la una de la tarde me senté frente al ordenador, mantenía la historia retenida en mi cabeza. Cerré las persianas y me quedé a oscuras y sola. Empecé a escribir y apenas me di cuenta que tenía que comer, comí algo ligero porque no podía parar, y así estuve hasta las ocho de la noche con total oscuridad. Quería sentir el miedo mientras escribía, hasta imaginar que aquel espíritu cabreado estaba acechándome a mí en el comedor de mi casa. ¡Fue impresionante! Nunca había vivido algo así.

Tuve que salir un rato a la calle pero al volver, seguí escribiendo sin parar era como si los personajes supieran que me quedaban menos de 24 horas para poder dejar la historia completa en mi blog. Sentía la adrenalina mientras escribía, a veces, sentía un leve escalofrío ¡eso era buena señal! Tanto que tuve que decirle a mi perro que me acompañara en el sofá.

Acabé la historia a la mañana siguiente, la repasé y colgué con una sensación extraña, por primera vez, me sentía contenta conmigo misma. Para mí es muy importante que os guste lo que escribo y siempre pienso en vosotr@s si os gustara o no, pero esta historia y esta temática en concreto, ha sido un desafío para mí misma como escritora, sé que me queda mucho por aprender, palabras, expresiones, situaciones que se ciñan a este género, pero el reto sentí que era complicado de superar y, para mí modestamente, lo superé. ¡Me siento feliz! Además, como podéis imaginar esta vez mi madre que es mi mayor crítica no lo había leído porque le aterran estas historias, así que ¡reto doble! Colgarlo sin crítica.

Cuando me he levantado hoy pensaba ¡lo he conseguido! Tenía una sensación del trabajo bien hecho. Sé que la gente que la ha leído le ha gustado por lo que me contáis, también imagino que habrá gente que no le guste, pero para mí como os dije antes, va un poco más allá.

Por eso quiero daros las gracias a tod@s vosotr@s por visitar este rincón “nuestro rincón” y mantenerlo vivo, porque con vuestro apoyo me habéis dado la oportunidad de crecer y aprender, de humildemente seguir con mi sueño. Vosotr@s sois quienes me dais ese empujón que a veces necesito para no decaer.

Millones de gracias de corazón.

 

0 comentarios en «LUNES 2 NOVIEMBRE»

  1. Hola Luz, como te he comentado me ha gustado mucho esta historia; no he podido dejar de leerla hasta el final. Siendo el día que era (todos Santos) era un tema muy apropiado y me ha recordado mi infancia, pues en este día mi madre solía contar historias que le habían contado o bien que le habían pasado y aunque me daban mucho miedo, no podía dejar de escucharlas embobada.
    Tiene mucho valor, que después de tu jornada de trabajo ,aún te queden ganas de dedicar tu tiempo libre a contarnos tus historias.
    Muchas gracias.

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    • ¡Gracias a ti, Fina! Nuestra charla me ha dando un poco de tranquilidad, porque como bien he dicho era la primera vez que trataba este tema y no estaba muy segura de haber transmitido bien la historia.
      Y sí, a mí mis abuelas también me contaban infinidad de historias, encendíamos velas, hacíamos las camas para que se acostaran las almas, pero esas tradiciones parece que se van perdiendo… Desde aquí igual trataré de recuperar alguna. ¡No adelanto más!
      Un abrazo muy fuerte y mil gracias.

      Responder

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