LUNES 1 SEPTIEMBRE

Cuando el despertador ha sonado esta mañana, ya estaba despierta. Tenía muchas ganas de empezar a trabajar para mí misma. Así que, me he puesto en marcha con toda la ilusión del mundo.

Mi primera parada, la Asociación Española contra el Cáncer, que está situada en la C/ Polo Bernabé. Además, como ya dije, es un lugar muy “especial” para mí, allí le diagnosticaron el cáncer de mama a mi madre. Gracias, sin duda, a aquella mamografía, su cáncer, que era de los peligrosos, se pudo coger a tiempo. Al entrar, he hablado con la recepcionista que, muy amablemente, me ha hecho saber, que la persona que me debía atender, estaba en una reunión. Podía quedarme a esperar o volver en una hora.

Como quería ir al hospital Clínico, otro lugar importante en nuestra historia porque, a pesar de los problemas que tuvimos en algún momento, fue allí donde operaron y dieron tratamiento a mi madre. Así que, he decidido probar suerte en el hospital. Tras un paseo por la Avenida Blasco Ibañez y bajo un sol de justicia, he llegado al pabellón Materno-Infantil. Allí, en la planta baja, se encuentran las voluntarias de la “aecc” y me he acercado para hablarles de mi proyecto, pero no estaban. Entonces, he decidido subir a la novena planta para hablar con la responsable del departamento de oncología, de consultas externas. He ido, directamente, a una de las enfermeras que lleva allí toda la vida. La mujer, con la amabilidad de siempre y tras escuchar mi historia, me ha indicado el despacho de la secretaria del servicio de oncología, para ver si podría hablar con ella. Después de darle las gracias, he llegado al despacho y, tras una espera considerable, ha llegado la señora que, por su cara, he captado que debía ser su vuelta al trabajo, mas amarga no podía estar. Con ese sentimiento suyo, me ha hecho pasar; ni siquiera me ha dejado decirle quien era. Me ha soltado, de esa manera tan áspera que algunas personas tienen como manera de hablar, que ya sabía quien era y lo que quería, pero que no aceptan publicidades de libros, ni nada de ese tema. Yo puedo entender la política de empresa, las normas internas, todo cuanto haga que no pueda dejar mi folleto; el que os enseñé en el blog. Ahora, lo que no entiendo es, que siga habiendo gente tan áspera en un sitio tan delicado. Quizá, si le dieran una oportunidad a mi libro, podrían darse cuenta de las cosas que hacen mal para tratar de cambiar y, quizá, se darían cuenta de que, es aquello que las enfermas, realmente, más necesitan. Me ha dado tanto coraje, que he sacado un folleto y le he dicho que se lo entregara a la jefa del departamento, entre otras cosas, porque también sale en el libro, y me hacía ilusión poder entregárselo. El cabreo me ha durado el camino del ascensor, he descendido las ocho plantas pensando en lo poquito que cuesta ser agradable con los demás, en que hay muchas maneras de decir ciertas cosas, pero, sobre todo, en la decepción que me ha provocado.

Aunque la decepción me ha durado hasta salir a la puerta de la calle. Tenía muchas cosas que hacer y no iba a permitir que, una sola persona, me amargara la mañana. Yo sigo sintiendo lo que hago con la mayor energía e ilusión y nadie dijo que iba a ser fácil. Lo que más siento, de verdad, es que cuando se lo he contado a mi madre, sí le ha afectado, ¡y eso me duele más!

Era turno de pasarme por el Hospital Quirón. Allí, todo lo contrario que en el Clínico, me ha antendido una chica muy amable que tampoco me ha dado permiso para dejar mis folletos, sin embargo, se ha tomado interés y ha hablado con la encargada del departamento de comunicación. Le ha dicho que dejara mis datos y un folleto. ¡Bien, se lo ha agradecido de corazón!

Como debía volver a la Asociación, conforme iba caminando, iba observando cada tienda que dejaba atrás y así, me ha llegado el turno de pasar por delante de la “Librería de la Universidad”. He entrado para preguntar y, el señor que me ha atendido, me ha dicho que ellos nada más publican los libros que les llegan de la editorial de la Universidad, llamada “PUV”. Y se me ha quedado esa cancioncilla en la mente, quizá la Universidad podría publicarme Compañera Cándida… ¡quién sabe!

He continuado mi camino y me he dado de bruces con la librería “Tirant Lo Blach”, no he dudado en entrar. El chico, muy amable también, me ha dado una tarjeta para que hable con los encargados de la librería virtual. Le he agradecido su atención, ¡con qué poquito una se queda satisfecha! ¡Aunque no te aseguren ninguna ayuda!

Por fin ha llegado el turno de la “aecc”, he entrado con unos nervios en el estómago que no entendía. Al fin y al cabo, nadie me ha dicho que allí me iban a ayudar. Pero, supongo que también, tenía cierto resquemor por cómo me iban a tratar y si su negativa era tajante, y me iba a afectar. El hombre con quien me quería entrevistar, que se trata del subdirector de la asociación de Valencia, seguía reunido y he tenido que esperar, pero no me ha importado. Al salir de su reunión, me ha atendido en su despacho. ¡No me lo podía creer! ¡Me estaba escuchando atentamente! He podido contarle lo que tanto había preparado. Este señor me ha dejado alucinando mientras hablaba, ¡me ha propuesto un reto! Una escritora, que colabora con ellos, iba a leer mi libro y si conseguía gustarle, hablaríamos más adelante. De momento, podía dejarle unos folletos y, además, debo enviarle una propuesta para que, en la próxima junta, hablen sobre mí. ¡Es más de lo que podía esperar! ¡Mucho más!

He salido de allí con la emoción en mi piel, me he sentido realmente bien. Lo primero que he hecho, ha sido llamar a mi madre y, así, quitarle el mal gusto que le ha dejado mi primera visita. Y lo he conseguido. Han sido tres horas y media intensas con picos, ¡bajón incluído! Pero me quedo con la alegría y el positivismo de que, al menos, van a ver mi trabajo.

Aunque, siendo sincera, para poder transmitir a todos aquellos que sigáis mis pasos, que sé que alguno lo estáis intentando, ha habido un momento en que me he preguntado ¿Algo estoy haciendo mal, conseguiré mi objetivo algún día? ¿Qué error cometo para que me cueste tanto poder encontrar a alguien que me ayude? Con rapidez, mientras veía cómo un chiguaga me ladraba, como queriendo quitar de mi mente ese pensamiento, he alejado las dudas cambiando el pensamiento negativo por un positivo, ¡eso sí! El chiguaga se ha llevado un montón de mimos, por mi parte, en señal de gratitud para cambiar mi chip, y yo, unos cuantos lametazos.

Quiero dar las gracias a Amparo, gracias por darme la información sobre dos editoriales que están dispuestas a leer manuscritos de autores nóveles. ¡Gracias, de verdad! Me pongo manos a la obra ahora mismo.

Os doy un abrazo enorme, repleto de gratitud.

Y me gustaría dar las gracias por seguirme a la gente de:

EEUU, Alemania, México, Perú, Argentina, Canadá, Brasil, Chile, Inglaterra, Portugal y, por supuesto, España.

¡Mañana más!

1 comentario en «LUNES 1 SEPTIEMBRE»

  1. Es fantástico y estimulante ver tu tesón y empeño en conseguir lo que te propones, lo consigas o no. Cuando no lo consigues no te arredras, sigues adelante buscando un nuevo camino, una nueva oportunidad. Eres un ejemplo para aquellos que desfallecemos cuando las circunstancias se nos vuelven adversas. Gracias por estimularnos con tus reflexiones

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