LA NUEVA FE…

Ayer, tuve que visitarla y, realmente, os digo: vívela intensamente.

Como escritora diré, que aquellas vivencias que me cabrean, después, me da por narrarlas con cierta ironía. Es el caso de este relato corto, donde os doy unas indicaciones a tod@s aquell@s que tengáis que visitarla, por una razón u otra.

Vaya por delante mi admiración hacia l@s trabajador@s. ¡Se la tienen bien ganada!

Aquí os dejo un relato que espero, a pesar de las condiciones que estamos viviendo en la actualidad, os puedan arrancar una sonrisa.

Abrazos a tod@s y, como siempre, mil gracias.

Lamento si eres uno de l@s much@s desafortunad@s que debes ir al nuevo y modernísimo “Hospital La Fe”. Si lo eres, date por jodida-jodido. Voy a tratar de ayudaros con unos consejos prácticos para acudir a dicho macro inútil hospital.

Suena el despertador. Abres los ojos recordando la cita en el hospital. Bien. Toma aire profundamente, trata de salir de la cama con el mejor ánimo, la máxima predisposición y la mayor tranquilidad posible.

Olvídate del desayuno convencional. Nada de café con leche y tostadita. Te aconsejo un buen filete de carne, bacón, dos o tres huevos fritos, café con leche, tostadas con mantequilla y, si puedes, bollos, galletas y magdalenas. ¿Debes ir en ayunas para hacerte un análisis? ¡Que la fuerza te acompañe!

Momento ducha. Que sea larga y más bien fresquita para despejarte.

Imprescindible para acudir al hospital:

Mochila (para llevar todo lo que a continuación se detalla)

Gatorade, Aquarius o cualquier bebida isotónica.

Agua para repostar.

En caso de padecer de incontinencia, olvídate de Tena Lady y directamente ponte pañal.

Camiseta de manga corta aunque fuera haga un frío del carajo o en su defecto, una chaqueta aunque fuera estés a más de 40 grados. Más tarde sabrás por qué.

SUPERMEGAIMPORTANTE”. Si eres mujer, NI SE TE OCURRA USAR TACONES ESE DÍA o harás bueno el refrán de “para estar mona hay que sufrir”. Sufrirás más que todos los sufridores del un dos tres juntitos.

Por lo tanto, zapatillas lo más cómodas posibles.

Si sufres de asma, NUNCA OLVIDES LOS INHALADORES.

MONOPATIN, PATINETES O TRICICLO. Escoge el que mejor sepas utilizar, para realizar desplazamientos, inhumanamente preparados, tratándose de un hospital donde vas malito o posiblemente una vez allí te pondrás malito (lástima que esta opción no sea válida)

Ya tienes todo lo imprescindible, viene la hora de coger autobús o coche. Si es el autobús, cárgate de paciencia. Si es el coche, cárgate de valiums, tranquimazines y demás.

En el caso de que conduzcas tú cárgate, además, de todos los ansiolíticos que tengas por casa; Y sí, ¡lo siento amig@!, ha llegado la hora de aparcar. Vueltas y vueltas darás a los 300.000 m2, bilis crearás, la mala hostia aparecerá y por arte de magia en ogr@, por una plaza para tu coche te convertirás.

Después de una hora para aparcar y tras discutir con otros ogr@s que como tú desarrollan la bilis sales del coche; te aconsejo que vuelvas a respirar hondo. Una vez consigas relajarte, carga la mochila al hombro y nuevamente “PACIENCIA”, más que la Nueva Fe, debería llamarse hospital Santa Paciencia.

Ahí lo tienes ante ti, ahí está la gran “MOLE”. Te espera silenciosa para atraparte en sus pasillos laaaaaaarrrrrrrrgggggoooossssss… parecen interminables. Curva por aquí, curva por allí, carteles por doquier, pero sobre todo, metros y metros que recorrer. Sería buena idea sacar los patinetes para llegar antes pero como no te van a dejar, saca el agua y bebe de vez en cuando para no terminar con la lengua fuera.

Una vez pasas la puerta de entrada, comienza a sacarte todas las piezas de ropa que lleves, mejor quedarte lo más ligerito posible. La calefacción está a toda hostia, con perdón; en caso de que sea verano, ten la chaqueta a mano, según cruces las cristaleras de la puerta ¡bienvenido a cualquier país nórdico! Si algún día tienes la mala fortuna de visitarlo, entenderás lo que estoy diciendo. Entonces te encuentras con un enorme hall, grandiiiiiiiiiisimo… Podrías jugar un partido de baloncesto allí mismo. Entonces te paras, coges fuerzas y cuando llegas a unos ridículos ascensores, esperas colas, colas y colas porque, ¡mira que es grande! 190.175 m2 de superficie, para unos ascensores pequeñiiiiiiiiiiitos, pequeñiiiiiiiiiiiitos. Casi insultantes. Nuevamente “PACIENCIA”. Llegará tu turno en algún momento para poder acceder a la planta que toque, la torre b-c-d-e-f…z

Si tienes que ir a hacerte alguna prueba, “PACIENCIA”. Hay unas máquinas, también las hay en consultas externas, donde tienes que darle tus datos y la maquinita te da un papel, tipo la carnicería o pescadería de cualquier supermercado. Lo mismo si tienes que pedir un informe, lo mismo si tienes que solicitar tu historial clínico, lo mismo si tienes que ir a hacerte unas pruebas de Rx y, por supuesto, lo mismo si tienes que poner una reclamación. Normalmente están fuera de lugar, en sitios donde no tocan o muy lejos del lugar al que vas. Con el papelito en la mano, vuelve a caminar hasta la consulta que te ha sido asignada, allí hay un montón de televisiones donde anuncian tus iniciales y un número. En esta modernidad de macro hospital inútil han pensado en todo, sobre todo en poner las cosas fáciles y cercanas para la gente mayor.

Después están los pobres trabajadores que después de su jornada, no necesitan ir a un gimnasio. Y que estoy segura, en la carta de reyes magos piden unas zapatillas de esas que llevan ruedas en las suelas para desplazarse, porque además de trabajar, su labor es la de guías turísticos. Claro, por mucho cartel que haya, no siempre te enteras. Hay tanto pasillo, hay tanto espacio inútil, que te pierdes. Estoy convencida de que deberían regalarte, al entrar, una guía tipo “mapa del hospital”; porque si de algo estoy segura es que en ningún momento han pensado en los seres humanos que iban a entrar en aquel “majestuoso” hospital. Cuando consigues que algún trabajador este libre, aprovechas corriendo y preguntas tú. Sus caras lo dicen todo, ¡¡¡estoy hasta los mismísimos ovarios o huevos!!!!, (dependiendo por supuesto del género que toque) Pero a pesar de su buena voluntad casi es seguro que te volverás a perder. ¡¡¡Pobre de ti como en ese momento tengas un apretón y vayas con muletas!!! ¡¡¡Lastimita me das!!! Si me hiciste caso y te pusiste un pañal ¡date por salvad@! ¡Si no me hiciste caso, date por cagad@!

Así que cuando finaliza la consulta con el médico que te toca o el fin que te haya llevado hasta ese lugar, después de encontrarte en la televisión correspondiente entonces debes volver al coche. El paseo vuelve a ser largo, porque desde donde está la puerta del maldito hospital hasta donde tú hayas podido aparcar, también hay que caaaaaaaaminar, camiiiiiiiiiiiinar y caminaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar hasta que por fin te encuentras con él y “ahí está”. Te sientes tan aliviad@ que te saltan lágrimas de felicidad, te dan ganas de abrazarte al coche ¡¡¡¡cariño mío!!!!! ¡¡¡¡Mi pobre niño!!!!! ¡¡¡Qué lejos estabas, cabrón (opsssss)!!!!!

Y cuando por fin llegas a tu casa si tienes la tarde libre, ¡¡¡bendito sea!!!! Podrás recuperarte. Pero si por el contrario debes ir a trabajar lo único que podrás hacer será ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡llorar!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Sea cuando sea el momento en que puedas recuperarte, cuando por la noche te duermes, llega la pesadilla. Sí, alguien te ha llevado hasta el maldito hospital, te ha dejado en un pasillo escuchas risas, voces y tú, que no puedes salir, corres y corres; claro hay tanto pasillo, que quizá, la próxima San Silvestre la celebren allí. Hasta que por fin, tras un grito, logras despertarte y la calma vuelve a ti. Gracias a todos los santos del cielo solo ha sido una pesadilla y no tengo más citas.


3 comentarios en «LA NUEVA FE…»

  1. MUY MUY BUENO!!!
    Hospitales hechos a la medida de las personas!! Ja, ja.
    Espero que se te haya pasado el “mal somni”.
    Intenta publicarlo en un periódico, despertarás la solidaridad de todo aquel que lo lea.
    Me toca el Peset!!!!! Ufffff
    Hasta pronto

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  2. Apoyo el comentario anterior, mándalo a un periódico. Jejeje
    Si ir de visita o como paciente es una locura, imagina como trabajador… los sótanos parecen autopistas, derrepente estas en la torre f, como en la torre g, y no sabes por qué puerta has entrado, y nunca por la que saldrás…
    Es una maravilla de hospital, por eso todos nuestros políticos valencianos van a él jijijijijijijijiji

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  3. Yo estuve con mi hija en la Fe,y puedo certificar que acabé con dolor de pies,riñones y sospeché en algun momento que estaba en un gran centro comercial de Dubai,hasta ví aterrizar al helicóptero que casí paso a ser parte de los ingresados.,Un hospital inmenso y fanfarrón.Pero si de verdad quereís saber lo que es la sanidad de la SS privatizada ,instaurada por los politicos valencianos,no vengais nunca a Marina Salud(Marina Ataúd)conocida popularmente en Dénia.Nos lo vendieron como un balneario de cinco estrellas,con un estilismo y arquitectura de lo más vanguardista.El problema viene,cuando ves que para poder mantener ese hotel de lujo y optimizar el dinero invertido,tienes que llevar el agua si estas ingresado,la comida es infame,no hay personal para atenderte,han despedido a los mejores especialistas,han reducido plantilla y existen tres plantas del hospital totalmente cerradas,existen solo dos oncólogos…y un largo etc que pagan los de siempre…el paciente y los trabajadores,explotados,mal pagados y controlados por señores ejecutivos que de lo que menos saben es de sanidad y de lo qué más …de dinero.
    Felicidades Luz por tu blog.

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