LA DIOSA BASTET

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Bastet es una diosa de la mitología egipcia, también denominada Bast, cuya misión era proteger el hogar y simboliza la alegría de vivir, pues se considera la deidad de la armonía y la felicidad.

Se representaba bajo la forma de un gato doméstico, o bien como una mujer con cabeza de gato, que siempre lleva un sistro (instrumento musical) debido a que le agradaba especialmente que los humanos bailaran y tocaran música en su honor.

Representaba la dulzura maternal  y era guardiana del hogar y feroz defensora de sus hijos. Es una diosa pacífica pero, cuando se enfada, se transforma en una mujer con cabeza de leona, asimilándose a la diosa Sejmet y, algunas veces, es mucho más violenta que ésta. Al igual que el animal totémico que la representa, Bastet era una diosa impredecible que podía mostrarse tierna o feroz en cualquier momento.

La antigua ciudad de Bubastis (hoy Zagazig, en el delta del Nilo) estaba consagrada a su culto, y de allí proceden centenares de gatos momificados que fueron enterrados en su memoria. Su culto fue tan importante que en sus templos se criaron gatos que eran su representación, y a la muerte de éstos, eran cuidadosamente momificados, enterrándolos en tumbas específicas para ellos. Para los egipcios los gatos eran la representación viviente de Bastet, y por ello los gatos vivían en los templos y a su muerte eran honrados con la momificación, como los faraones y los nobles.

Los egipcios consideraban a los gatos como manifestaciones de la diosa Bastet y, cuenta la leyenda, que perdieron la ciudad de Pelusio ante los persas porque éstos sostenían  gatos sobre sus escudos y así ganaron la batalla, ya que los antiguos egipcios preferían rendirse antes que lastimar a un gato.

También se sabe que algunos dueños egipcios eran enterrados con sus gatos por orden expresa de esas personas. Los egipcios pensaban que los ojos del gato reflejaban el poder y la luz del sol en la tierra durante las horas de oscuridad, y por ello nos salvaban de la noche eterna y nos protegían frente a la mala suerte. De hecho las mujeres egipcias imitaban los ojos de gato, al pintar los suyos con marcadas líneas de kohl negro o azul. Además, al dormir en círculo o en ovillo, se creía que los gatos simbolizaban la eternidad y la sabiduría.

 

La mujer representada en esta Diosa fue venerada como tantas otras que iremos descubriendo en este apartado.

 

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