HAY DÍAS…

Las prisas del día a día, los disgustos o alegrías, las lágrimas o las risas no pueden con la fecha del calendario. Sí… Hoy es uno de esos días que están marcados en mi corazón a fuego imposible de borrarlo.

Tú decías que el tiempo lo cura todo, lo alivia… eso es la vida, perder y ganar, el paso por este mundo es tan simple como eso. Perder y ganar, ganar y perder. Tal día como hoy te perdí para siempre, justo en este instante que escribo estas palabras, pero no gane nada.

El tiempo ha ayudado a calmar el dolor, pero tu ausencia se hace enorme, no hay día que pase que no te recuerde, lo que antes era un dolor en mi garganta, un nudo que no había manera de desatar, ahora es una sonrisa al recordarte, una paz… una gran calma. Sé que ahora estás bien, mejor que cuando te fuiste, reencontrarte con tus hijos, que era tu obsesión. Y quizá siete años después me dé cuenta que sí he ganado algo, saber, precisamente, que ahora tú estás bien. El egoísmo de mi dolor, no me dejó ver en su momento que sí… que es cierto… que la vida es perder y ganar, yo te perdí pero tú ganaste tu paz.

Hoy sigo mi vida con esa ley “de vida” tal y como tú querías… todos los días miro tu fotografía y puedo sonreír, pero a pesar de ser un día más, una fecha más, mis recuerdos se empeñan en recordarme qué pasó hace siete años en este mismo instante.

Hay días que las pérdidas nos invaden el corazón y el alma, hoy… para mí… es uno de esos días…

NUESTRO MAR

La última vez que tuve una caricia para ti
Un beso, fue aquí,
En el mar.
Y hoy he venido necesitada de gritarte
Un silencioso Te quiero.
Me he subido a la misma roca
Desde la que te dije adiós,
Adiós para siempre,
He abierto mis brazos mirando al cielo
Y le he pedido un deseo.
Fundirme con el mar.
Él te acuna con sus olas
Te mece para que descanses
Para que no sufras.
Y yo pido fundirme con él
Para volver a sentarme sobre tus rodillas
Para que me cuentes aquellas batallas
Aquellas sonrisas,
Quiero volver a abrazarte como la última vez
Que me despedí de ti,
Quiero volverte a sentir
No solo en mi corazón.
Quiero fundirme en este nuestro mar.
Mis puños se han cerrado con la rabia,
Mis músculos se han endurecido por la pérdida,
Pero mi corazón sigue latiendo como tú pedías
Alegre a pesar de mi tristeza,
Contento a pesar de tu ausencia.
El cielo me ha dado un segundo de gloria,
Al cerrar los ojos
Me ha dejado fundirme con las olas,
Me han llevado hasta ti cual sirena marina
Y aquí estoy sintiendo tu abrazo
Tu suave caricia,
El mar nos une como nos unió la vida,
El mar te acuna y tú me acunas a mí
Me susurras con esa voz quebrada
Por la dureza de tus días
Y que ahora me suena a cantos de sirena
Sin dolor, sin quejas.
El mar nos llena en un segundo con su agua templada
Haciendo un rincón en el fondo
Para un reencuentro que será secreto,
Como tantos que guardan las profundidades marinas
Y que hoy, han sido testigo
De cómo te he dicho te quiero,
Y como me has dicho te quiero.
El mar, testigo de mi amor eterno.
Al abrir los ojos y mirar al cielo
Ya no había lágrimas en mi rostro,
Una sonrisa en mis labios y una paz en mi alma
Quizá, porque he podido decirte, en nuestro mar
Te quiero…

2 comentarios en «HAY DÍAS…»

  1. Ya podrán pasar años y años que nunca la podré olvidar.Abuela y Madre para mi y un ejemplo de mujer luchadora que dejó en mi una huella muy marcada para el resto de mi vida.Te quise,quiero y siempre querré.No la tengo a mi lado pero se que descansa y es feliz y que la tengo como mi ángel que me protege allá donde yo vaya.Gracias Pepa por ser la mejor Madre y abuela del mundo.SIEMPRE EN MI CORAZÓN.

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  2. Hola Luz, hacia tiempo que no entraba en tu blog, hoy lo he hecho y me ha impactado tu escrito de “Hay días” y “Nuestra mar”. Plasmas en ellos sentimientos de amor, de nostalgias, de despedidas, etc. Todo ello, a los que te leemos nos hace revivir esos sentimientos que tú describes y que nosotros compartimos. Las ausencias las sentimos todos, las ausencias del ser querido, esas ausencias que te hacen meditar y pensar lo que pudiste hacer y no hiciste, lo que pudiste decir y te callaste…tantas y tantas cosas en común con la persona que ya no esta físicamente, pero que esta viva en nuestro interior y en ese interior inmaterial, la sientes, la acaricias, le sonríes….y percibes su sonrisa. Lloras y sufres, pero te consuela pensar que después de tanto sufrimiento le ha llegado el descanso y la paz. Una vez más, gracias Luz por hacernos compartir sentimientos.

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