GRACIAS COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS

Los que visitáis este espacio sabéis que siempre trato de llenarlo de palabras positivas, historias tiernas con mucho corazón, y otras sensibles con mucho amor. Sabéis que mi blog trata de resaltar a la buena gente, y ofrecer relatos que hagan emocionaros.

Sabéis, también, que colaboro con una Protectora de animales y, muchas veces os cuento sus historias para que no se quedan en el olvido, sé que remueven sentimientos a los lectores que, me agrada poder decirlo, han decidido ayudar a la Protectora desde que compartimos esas historias.

Ambos párrafos tienen que ver con el título, sabéis también que mi trabajo no es fácil ni muchas veces agradable. Uniendo todo esto ha nacido este escrito que está repleto de gratitud.

Basta un solo ser humano para infligir el mayor dolor a un animal o persona, pero se necesitan de muchos corazones nobles y sensibles para devolverles la dignidad y el amor. Es algo que he aprendido este tiempo en el que veo tantas injusticias en la Protectora, me siento tan impotente ante el abandono y la pena de los animales que decidí pedir ayuda a mis compañeras y compañeros, sabía que iba a lograr su colaboración porque soy consciente que me rodean muy buenos corazones. Así fue como decidimos ayudar a Pinazo, el final nos dolió a todos pero no nos rendimos, hoy hemos ayudado a Coby y, así, podíamos quitarnos esa espina en el corazón. El resultado de ambas llamadas de auxilio ha sido increíble. Pero esta vez hemos recaudado mucho más dinero que la vez anterior, cada uno aportando lo que podía, desde cincuenta céntimos hasta diez euros. Esta respuesta ha hecho que se cumpla mi pensamiento de que estoy rodeada de buena gente, de gente de corazón sensible y alma repleta de buenas intenciones.

Mis compañeras y compañeros son quienes se merecen este escrito, ayudar a personas mayores no siempre es fácil y satisfactorio, son muchas las veces que, como alguna vez he contado, nos duelen las pérdidas que vamos sufriendo a lo largo del tiempo, por muy esperadas que sean o por esa ley de vida que existe. Es por eso que hoy he querido hacer pública mi gratitud hacia ellas y ellos, por ser tan grandes, por ayudar a quien lo necesita tantas veces lo he pedido.

Hoy más que nunca me siento feliz y orgullosa de estar acompañada de la gente que me rodea. A pesar que como en todo en la vida tengamos nuestros momentos de discrepancias, cuando ves que la gente se mueve de corazón, sabes que merece la pena trabajar aquí.

¡Sois geniales!

Gracias

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