FALLAS. LA OFRENDA A LA VIRGEN DE LOS DESAMPARADOS

Si hay algo en la fiesta de las Fallas que tiene que ver con el sentimiento de la emoción, ese acto es sin duda, La Ofrenda a la Virgen. Sabéis que en este blog trato de escribir historias que giren en torno a la emoción. Por eso, este año quería hacer mención a estas fiestas que aunque me tienen un poco cabreada, hay un acto que me reconcilia con las ellas, y es este.

Para la mujer y el hombre de Valencia, hay una fecha en el calendario marcada como la fecha de la emotividad. Ese día puedes ser creyente o ateo, puedes ser valenciano o no, pero la emoción está garantizada para toda persona que pasa por delante de la Virgen.

Una Virgen que mide 22 metros con la cara de la Mare de Déu dels Desamparats hecha de madera, y cuyo manto se crea con las flores que lleva cada una de las mujeres y niñas valencianas. Es el día en que se le hace este sentido homenaje a la Geperudeta, nombre con que se le llama cariñosamente.

Pero pasar o desfilar, tal y como se dice, por delante de la figura de la Virgen, es el final de un día lleno de nervios e ilusión. Si bien para que os hagáis una idea, puedes estar pasado por delante de la Virgen escasemente unos segundos. Como este blog tiene visitas de muchos países voy a tratar de explicar paso a paso como se consigue vestirse de fallera.

El día empieza para las mujeres y niñas con el peinado, algunas van a la peluquería porque el peinado de valenciana, además, de no favorecer demasiado, es un poco complicado. Pero también es cierto que hay cierta tradición que va pasando de madres a hijas, de abuelas a nietas, para aprender a hacer el peinado típico que son los tres moños. Aunque confieso que a mí, personalmente, me gusta más el peinado de huertana que es con un solo moño en la parte de atrás. Los moños laterales se hacen sobre las agujas que muestro en la foto. Sobre el moño de detrás van las agujas cilíndricas y el pelo se pasa entre ellas. Una vez hechos los moños, va la colocación de las peinetas. Las pequeñas sobre los moños laterales, la más grande sobre el moño grande que va detrás. Os puedo asegurar que a veces esos moños laterales son lo más parecido a una tortura, porque como se te clave un gancho en la oreja y no sepas cual es ¡puede ser insoportable! Lo digo yo que alguna vez me ha pasado y te dan unas ganas locas de quitártelos todos para evitar ese punzante gancho clavándose en tu oreja o cabeza.

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Una vez peinada viene la parte más intensa porque siempre ocurre algo que desata los nervios. Quiero puntualizar que en esta parte y en este día las mujeres más importantes son las abuelas.

Lo primero que te pones son las medias o calcetines, normalmente son caladas aunque también las hay lisas, aunque son las menos. Mi consejo es que al menos no tengan costuras que te destrozan los pies. Unas buenas y cómodas medias pueden hacerte el trayecto mucho más agradable.

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Una vez puestas las medias ya tienes que recibir la ayuda para vestirte, ¿y quién está ahí? Las abuelas o madres ellas son las que ayudan a poner las enaguas que son ahuecadas y te dan un vuelo enorme a la falda, que ponerlo tiene su aquel. Te recomiendo ir al lavabo antes de vestirte porque después pasar por las puertas de casa requiere mucha destreza, la misma que dificultad tiene.

 

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La falda que pesa bastante y lleva bordados en oro o plata con un fondo colorido. Puede ir a juego con los zapatos, normalmente, se forran los zapatos con la misma tela.

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A continuación va el corpiño que tiene que ir bien ajustado al talle, aquí hay variedad puede ser de la misma tela que la falda, puede que sea de algún color que alguno de los colores del fondo del traje, o puede ser liso del color del fondo de la falda. Suelen ser muy coloridos, de ahí que sea una indumentaria bella de por sí. Como anécdota puedo contar que mi corpiño del traje de fallera tiene en la parte delantera unos corchetes para abrocharlo a un lado, pero además, una cinta que tiene que meterse en las ballestas del susodicho, la cinta dorada, muy bonita, se pasa con una especie de ganchillo que cuesta lo suyo. Y como otra anécdota contaros que si un año por cualquiera razón tienes unos kilitos de más, puedes llegar a la Virgen con una asfixia importante casi pidiendo a gritos una botella de oxígeno. Hay que provarse el traje con suficiente tiempo por si hay cambios.

Sobre mi corpiño puedo decir que es muy bonito pero nos desataba nervios y más nervios porque se acercaba la hora de irnos y a mí se me enganchaba la cinta de manera que había que empezar desde el principio para alisarla y que no quedara arrugada. ¡Un suplicio!

Los corpiños tienen diferentes mangas los hay con manga larga, codera o tres cuartos que tienen cosida una puntilla.

 

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Pero una vez te has puesto la falda y el corpiño todavía quedan cosas que hacer.

Hay tres tipos de trajes, los del siglo XVIII, los del siglo XIX y el traje de Huertana.

Según el traje que lleves, va una cinta de seda, normalmente, de alguno de los colores del mismo, que rodea el delantal que a su vez tiene bordados en oro o plata dependiendo del traje con lentejuelas doradas o plateadas, acabando con una gran lazada detrás. El delantal va sobre la falda y normalmente es de seda. Después, hay que poner las manteletas aunque de un tiempo a esta parte ya van unidas a los corpiños y es una faena menos. Las manteletas suelen ser del mismo estilo que el delantal de seda con bordados de oro o plata y con lentejuelas doradas o plateadas.

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PROFESIONALCORTEYCONFECCION                                                                                               manteleta y delantal

 

Y con esto ya tienes lo que es el traje que hay que deicr pesa bastante, pero te ayuda a mantenerte en pie la ilusión de ir a la Virgen.

¿Qué nos falta? El aderezo que está compuesto por agujas para el pelo, peinetas, pendientes, broche, gargantilla y pulsera. Los pendientes, ahí la variedad es innumerable, en mi caso de pequeña los llevaba como si fueran esmeraldas verdes, después cambiaron a como si fueran racimos de uva y así han ido evolucionando, los tienes que poner antes de que te hagan los moños. Del mismo diseño de los pendientes van las agujas que ya debes llevar puestas en los moños y ¡atención! El broche. Su función era hace unos años sujetar la manteleta, con la evolución del traje de fallera va variando de esa función a lucir en el pecho, pero os aseguro que tiene cierta dificultad ponerlo, primero porque tienes que pasar la tela del corpiño que normalmente es gruesa. Después del broche va otra cosa más, cada mujer o niña tiene innumerables variables para ponerse collar de perlas, gargantillas, lazos de seda con la imagen de la Virgen de los Desamparados.

 

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Y lo que distingue a una fallera que va a la Ofrenda del resto de actos de las fallas, es la mantilla. Las mantillas son de tul, seda, paño… normalmente suele ser o blanca o negra, pueden ser de media luna están son las típicamente valencianas. Las Dengue que son más largas para cubrir brazos y pecho con puntillas que cubren la cabeza. Las de Tres Picos y las Toallas que son las largas rectangulares simétricas. Colocar las mantillas tiene su arte hay que tener en cuenta que van cogidas en la cabeza justo delante de la peineta, normalmente, con una aguja, de ahí que es recomendable que quien te ponga la aguja tenga buen pulso y mejor vista, y en el moño de detrás va con un broche que entra en el conjunto del aderezo. Muy aconsejable poner agujas en los hombros para sujetarla porque no hay Ofrenda que se libre de un buen viento.

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Por último lo que nos ponemos son los zapatos ¡ojo! Que esos zapatos tienen que ser cómodos porque la Ofrenda puede ser rápida y estar una hora mínimo caminando o de plantón, pero también, te puede suceder que haya lo que llamamos PARON y estés tres horas parada de pie, yo he vivido los dos tipos de Ofrenda y, os puedo asegurar que con todo lo que pesa el traje, estar parada de plantón es un calvario para los pies, la espalda y los nervios.

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Con todo esto sales a la Ofrenda con el corazón repleto de alegría y emoción.

Los hombres lo tienen más fácil hay variedad de trajes, hay que agradecer que desde hace unos años los hombres han variado sus trajes olvidando aquel negro que era el de fiesta pero parecía de entierro, por unos trajes repletos de colorido. Están los de Torrentí, Saragüell, Huertano, Gala.

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¿QUÉ ES LA OFRENDA?

Para explicar que es, os voy a contar mi experiencia.

Cuando mi madre fue operada de Cáncer, hice la promesa a la Virgen que si todo salía bien, haría la Ofrenda para agradecerle su ayuda. Como todo salió bien llegó el momento en que tras hablar con la Falla que en ese momento había en casa de mis padres, les pedí el favor de salir con ellos en la Ofrenda. Accedieron tras explicarles el motivo sin necesidad de que tuviera que pagar nada, porque si no eres fallera hay que pagar el ramo, algo que entiendo pero no comparto las cantidades desorbitadas que se piden en algunas fallas. Al decirme que sí, tuve que buscar traje, el que tenía era de cuando yo era jovencita y no me cabía. Así que más de veinticinco años después tuve la oportunidad de ir a la Ofrenda. He de decir que encontré una amiga que me dejó dos vestidos para ver si alguno me valía, me compré las medias y tuve que buscar unos zapatos. Utilicé el pelo de cuando era niña, ¡os lo juro! Mi madre lo tenía guardado en casa. Así que llegó el momento de vestirme, mi madre que ya estaba bastante recuperada de la operación me fue vistiendo con la ayuda de mi vecina Fina y mi abuela Conchín. Sin perder detalle alguno estaba mi abuela Pepa emocionada con su pañuelo de la Virgen en el cuello.

Una vez estuve preparada, tras despedirme con una emoción indescriptible de todos los presentes, tuve otro desafío entrar en el ascensor. Me costó lo mío pero finalmente lo conseguí. La promesa era ir a llevarle al ramo de flores que aquel año era rojo. Puedo deciros que a los veinte minutos de ir caminando ya no podía andar, por los zapatos. Durante todo el camino sentí esa emoción, las ganas de llegar, el corazón con latidos fuertes. Y el momento de ir llegando a la plaza es lo más emocionante, las calles llenas de gente, el cariño de esa gente cuando vas pasando por las calles principales de la ciudad y las más cercanas a la Basilica, el pulso se va acelerando, en mi caso iba callada muy metida en mi agradecimiento disfrutando de aquel trayecto tan especial.

Las comisiones que son las personas que están en las fallas, forman filas de niños, chicas, hombres y las falleras mayores van solas para destacar porque ese día es “su gran día”, cierra cada comisión las bandas de música. Da gusto ir escuchando la variada música valenciana, excepto ese canto ofensivo de “maricón el que no vote” pero en fin… espero que algún día ese canto estúpido pueda ser eliminado, ¡con lo rica que es la música valenciana!

Ir por la calle de la Paz es un regalo para sentir intensamente ese último paseo antes de llegar a la Plaza de la Reina para dejarte llevar, estas a escasos metros de llegar, la música llena el ambiente con notas que te van emocionando, después ya no puedes describir con palabras cuando se estrecha el camino y, mires hacia donde mires, las mujeres que te rodean están emocionadas igual que tú, sobre todo, aquellas madres que llevan a sus pequeños en los brazos, los padres también, o cuando unos años más tarde pudimos entrar por la misma calle mi hermano que nos llevaba a cada una cogidas de su brazo. Es en ese momento en el que dejas a la derecha la Plaza la Almoina y pasas por el estrecho pasillo que crean la Catedral y la Basílica si alzas la mirada ya puedes percibir la inmensa figura de la Virgen. Aquel año, ya era de noche, recuerdo que en ese mismo instante en que pasé por la puerta de la Basílica desde donde puedes ver a la Virgen, mi emoción ya me desbordaba el alma y los ojos, las lágrimas caían una tras otra de gratitud, de una desbordante emoción. Al llegar al final de ese estrecho camino, está Ella, allí en medio de la plaza, inmensa, con una energía especial, el aroma de las flores, la música que nos acompaña, la cara de esa figura, el manto hecho con flores todo unido a tu inmensa y enorme gratitud porque en tu foro interno sientes que realmente Ella ayudó de alguna manera y te escuchó. El momento en que entré en la plaza rompí a llorar, por mucho que no quería, por mucho que traté de controlar mis emociones fue imposible… Ella y el ambiente te llega al alma. Cuando entregas el ramo a los vestidores que crean artísticamente el manto, y le das las GRACIAS por escucharte y ayudarte, sientes como tu interior se renueva y tomas aire y puedes respirar feliz. Y cuando vas por la calle Navellos y te alejas, miras hacia detrás y ves el manto, en aquel año tuve la fortuna de verlo hecho, en ese momento deseas que el año siguiente puedas hacer lo mismo, pasar a sus pies y volver a decirle GRACIAS con el alma.

La vuelta de aquella ofrenda con promesa la hice con los zapatos en la mano hasta mi casa y, no porque fuera mi intención, si no, porque era literalmente imposible dar un paso con ellos.

Son muchas horas de intensidad emocional. Y desde aquella promesa, volví el año siguiente acompañada por mi hermano y mi madre en silla de ruedas, pasamos emocionados y felices de poder estar ahí los tres. Al siguiente fuimos mi madre ya caminando por su propio pie y yo, aquel año fue, hasta el momento, el último que fue mi madre, pero sé que volveremos porque así lo prometimos. Mi último año, hasta el momento, fue en compañía de mi hermano pudimos pasar como pareja, una modalidad que han creado desde hace unos años, cogida de su brazo y eso es un momento único y repleto de felicidad poder pasar a los pies de la Virgen con quien para mí es tan importante. En cada una de las ocasiones siempre con la misma emoción.

Quizá la mejor manera de describir la Ofrenda o la que yo he encontrado sea esa, ES EL INSTANTE EN QUE TU ALMA EMOCIONADA DA LAS GRACIAS. Creas o no, es un momento repleto de emoción.

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fotografias de:

www.albaes.com, www.fotonoticia.com, www.farmatint.com, www.pyjpeluqueros.com, www.modistafallera.com, www.espolin.com

0 comentarios en «FALLAS. LA OFRENDA A LA VIRGEN DE LOS DESAMPARADOS»

  1. Y que dolor de pies, sobre todo las comisiones que viven lejos y tienen que ir andando.Vale la pena en especial cuando se entra por la calle del Miguelete es emotivo .

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    • Completamente de acuerdo. Nosotras nos dábamos unos pateos impresionantes, ¿verdad? Para mí es uno de los momentos mas especiales, corto pasar por delante de ella, pero muy intenso.

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