ESPAÑA Y LOS ANIMALES

Este sábado, fui a la concentración que tuvo lugar en La Plaza del Ayuntamiento por el sacrificio de Excálibur, y para enviar nuestras energías, desde la distancia, a Teresa. Hubo momentos muy emocionantes recordando al pobre animal, también, los hubo de cabreo contra los responsables de toda esta locura y despropósitos. Y, por supuesto, de ánimo hacia la pareja. Sigo, desde este humilde blog, enviando esa fuerza a Teresa y a su familia para vencer esta lucha y, una vez repuesta, que busque justicia ante todo lo ocurrido.

Además, tuve la oportunidad de leer la misiva de la Dra. Ana Pablo, publicada en su blog, que iba dirigida a Teresa y de la cual me quedo con la frase: “No salgo de mi asombro cuando oigo cómo los que te han puesto en riesgo por la improvisación, por los déficits en gestión, por un protocolo que reconocen erróneo, por no asegurar que alguien te supervisara y ayudara a quitar el traje, quieren ahora culpabilizarte y lavarse las manos”. Pero también, de alguien que ya apareció en este blog, os hablé de ella como nuestra esperanza en el futuro con los animales. Blanca escribió una carta publicada en Las Provincias, nacida por la rabia ante el sacrificio de Excálibur y me pareció una carta sensible, emotiva, y que dice mucho sobre los sentimientos que el hecho provocaron en ella. Por eso, con su permiso, quiero compartirla con tod@s vosotr@s. Y agradecer, Blanca, tus palabras.

 

Una vez más la incompetencia política repercute en los animales. Ya lo decía Gandhi: Una sociedad se puede juzgar por la forma en la que trata a sus animales. España carece de empatía con ellos, desde festejos clasificados como culturales hasta negocios con los mismos. No podemos esperar demasiado de dirigentes que han robado a su propio pueblo, han roto familias e incluso han contribuido a la pobreza de nuestro país. Si con las personas actúan de este modo, con los animales ni te cuento. Se busca la solución fácil, sin coste económico pero sí social y moral, porque la actuación llevada en Madrid tendrá sus consecuencias. Sin saber si Excálibur estaba contagiado, fue sacrificado por si acaso. Solo nos queda pensar que los perros siempre van al cielo, a diferencia de muchas “personas”.

Blanca Duque Viñas.

 

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