EMOCIÓN EN VERDECORA

He intentado dejar pasar un poco de tiempo desde ayer. Necesitaba que todas las emociones tomaran asiento en mí para poderlas compartir con mi gente, en esta nuestra casa.

Antes que nada necesito dar las gracias a Verdecora por cómo nos trataron, nos arroparon y nos ayudaron. Nos sentimos reconfortados en ese ambiente de amor, pasión y lágrimas que vivimos ayer con ellos. ¡Y cómo no! Darle las gracias desde mi alma, ya no de mi corazón, a la Protectora por regalarme esta vivencia complicada es cierto, pero emocionante hasta la extenuidad. Gracias a Lidia y su hija por el cariño, la dedicación, a Jesús por ese amor que siente y te hace ver a los gatos de una manera tan especial, a Marcos, y a toda la marea negra que sigue emocionándome de igual manera, a esa marea a la que sigo diciendo ¡OS ADMIRO!

Ayer dije que quien entra en una Protectora de Animales es incapaz de abandonarla. Y ayer lo viví de primera mano. Era la primera vez que iba a una jornada en Verdecora. El lugar da para poder pasear a los perros, tenerlos en el Agility ¡y hasta bañarlos! La gente la gran mayoría se mostró muy amable y receptora de mil historias que se iban contando de los peludos. Otros se interesaban por los perros y gatos que allí en un total de 40 perros por la mañana y 7 gatos, unos 20 perros y 3 gatos más por la tarde estuvieron buscando un hogar donde recibir el amor que merecen. También un apadrinamiento para Doggy que tanto lo necesita.

La sensación es complicada de describir, os lo aseguro, yo tenía mi espacio para firmar libros justo al lado de las jaulas de los gatos, ya sabéis que son mi debilidad. Para mí que era la primera vez que iba todo era nuevo, es cierto que estuve en Picanya pero nada que ver con esto. La emoción empezó desde el momento en que la gente preguntaba, se interesaba por ellos, alguno venía y compraba un libro, otros se miraban nerviosos por querer adoptar y no decidirse cuál, hubo quien venía a por una planta y salió con un gato adoptado. Es increíble lo que sucede cuando de repente alguien dice ¡me lo quedo! En ese momento la emoción se hace la protagonista, la noticia va pasando entre l@s voluntari@s, las sonrisas, alguna lágrima, la felicidad de quien adopta, la felicidad de quien ha cuidado y llevado al animal y se tiene que despedir de él, todo es tan emotivo y especial que a mí me sobrepasó con el primer gato que se llevaron y que, nos hicimos muy buenos amigos porque era un zalamero de cuidado. En ese momento piensas ¡y acabamos de empezar y ya la emoción te desborda el corazón!

Historias de personas que han perdido a alguno de sus cuatro patas, historias de alguna mujer que llora al adoptar a la abuelita “Nube” es esa emoción de la que digo no se puede escribir aquí, hay que verla, sentirla y dejar que se adueñe de ti. Historias como la de Noa, cuando momentos antes de ser adoptada, su amigo inseparable Marcos me regalaba una fotografía que llega al alma, es esa emoción en sus ojos del pensamiento de l@s voluntari@s de ¡tiene que salir, se merece salir! Esta frase que es la más escuchada a lo largo de la jornada. O el caso de Reina, una perra maltratada que conquistó a su nueva familia con tan solo mirarla. Así os puedo contar los once casos de los once animales que fueron adoptados ayer, sin embargo, hubo una adopción que nos dejó a todos con una sonrisa emocionada en el rostro, con alguna lágrima y el impacto en el corazón que puede causar un bebé gato en un niño con parálisis cerebral. La historia de Aggra, Alexis y David, bien merece un post único y exclusivo para ellos. Vivimos ese instante por el que dijimos lo mismo, ¡solo por esto merece la pena todo!

Y así hasta las ocho de la tarde, puedo decir que hoy estoy agotada de la emoción, de puro agradecimiento a tod@s quienes adoptaron, también a las doce personas que compraron el libro y que se llevaron ese “Sueño Hecho Realidad” firmado. Pero sobre todo, feliz por haber estado allí compartiendo toda la felicidad que vivimos hasta que nos llegó un perro de unos cuatro meses que parecía que alguien lo había abandonado, entonces vuelve la realidad. Ese cachorro que mira todo asustado, que le dimos todo el amor que pudimos para que estuviera tranquilo. Sus lloros nos llegaban al alma. Y esto te deja claro que hay que seguir trabajando, que ver a la marea negra trabajar te da la tranquilidad de que se seguirá luchando por ellos como dije antes, como lo hacen ellos con amor y hasta la extenuación, por eso son los verdaderos protagonistas de estas jornadas, ese vínculo que tienen y que cuando ves como los miran te das cuenta de lo intenso que es.

Espero haber podido transmitir con palabras las sensaciones que vivimos allí. Pero sobre todo, espero que la próxima jornada os animéis y vayáis a vivir lo que aquí narro. No hace falta adoptar, podéis ayudar de muchas maneras… comprando cosas que los mismos voluntarios hacen, lotería, camisetas o dejar dinero en las huchas destinadas a recaudar dinero para los gastos veterinarios de los animales enfermos, atropellados o maltratados.

En cuanto a lo que a mí se refiere, nada más puedo deciros a la Protectora y Verdecora gracias por dejarme vivir lo que viví ayer.

Os dejo unas fotos, mañana podréis ver más en mi facebook.

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JESUS Y LIDIA

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LA EMOCIÓN DE MARCOS Y NOA

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CACHO ¿PERDIDO O ABANDONADO? UN AMOR DE PERRO

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NUESTRO BEBÉ GATO

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