EL ESCRITOR DEL SEMISOTANO. NOTA DE AUTORA

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No he sido capaz de encontrar la noticia que hace muchos años me sacudió al escucharla, he buscado por toda la hemeroteca de antena 3, pero no he tenido éxito.

Desde hacía mucho tiempo tenía en mente esta historia. No sé si para vosotr@s como lectores ha tenido el mismo impacto leerla como para mí escribirla. Durante el tiempo que he dedicado a ella, me han pasado cosas increíbles, esta historia ha removido mis cimientos como eterna aprendiz de escritora, por varios motivos, principalmente, era un reto enfrentarme a un estilo diferente de lo que es habitual en mí, más narrativa y menos diálogo. También es cierto que quería dar la visión de la trama desde fuera, no la visión de José. Porque ser escritor conlleva que tu vida gire sí o sí entorno a las palabras, tu mente crea y a veces tan deprisa, que es pura necesidad escribir. Y eso te lleva a desaparecer y dejar que la historia ocupe tu mente. Por eso puedo entender a José y, todos esos escritores anónimos que tienen refugio entre las letras, tod@s sueñan con ver sus obras publicadas.

De la misma manera entiendo, porque la he vivido muchas veces, la frustración que sientes cada vez que recibes un NO por respuesta de las editoriales. Tienes que ser fuerte para ir sobreponiéndote a un revés tras otro, es fácil de entender, tú crees en ti y en tus historias, ¡es como debe ser creer y confiar! Eres consciente de que llegar a una editorial es muy complicado pero tu ilusión mueve cada latido del corazón, cada día que pasa esperas una carta o un correo que te diga “¡publicamos tu novela!”, y cuando te vas a dormir piensas mañana igual llega la noticia.

Personalmente, hace algún tiempo que perdí la Fe con las editoriales, pero sé que hay muchas personas que se sienten escritores, y siguen luchando por tener esa oportunidad. Hoy en día las cosas han cambiado en ese sentido, puedes autoeditar, aunque es bien cierto que no llegas al público de la misma manera que con una editorial. Por eso creé ese abatimiento en José, porque amaba escribir y creía en lo que hacía, vivía para la escritura y por sus personajes, pero el revés de no conseguir su hueco en una editorial, había doblegado su corazón de escritor, como en su día doblegó el mío, ¡y como estoy segura!, doblega el de muchos otros. Sin embargo, él nunca se rindió hasta su último aliento siguió creando y esa es la reflexión que quiero quede de esta historia. Si sientes que lo que te mueve es la escritura ¡adelante! Lucha con todas tus fuerzas por conseguir ese hueco en una editorial, o como es mi caso, la maravillosa oportunidad que me ha dado este blog de llegar a la gente. Sin perder la esperanza de que algún día recibiré ese correo o carta o llamada, pero aprendiendo a mejorar día a día, soñando día a día y escribiendo cada minuto de mi vida.

Esta historia es mi particular homenaje a aquel “José” porque aunque él no consiguió publicar una vez falleció, he querido darle con la historia mi cariño y recompensa. Espero haber trasladado a cada uno de vosotr@s la misma emoción que he sentido yo al escribirla.

Gracias a tod@s quienes habéis acompañado esta aventura de José.

¡Hasta la próxima historia!

 

 

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