DOMINGO 19 JULIO

¡Buenos días, amig@s!

Aquí estoy en el diario, no me había olvidado de él pero como ya os dije escribiría siempre y cuando hubiera algo interesante que decir.

Como bien sabéis terminé ya mi relato “El Pintor de Abanicos”, siempre que acabo una historia necesito un cierto tiempo para que los personajes que han vivido conmigo a lo largo de la creación, vayan desapareciendo. En este caso me ha pasado algo curioso, después de un corto plazo de tiempo, siempre vuelvo a crear y, esos personajes que tanto cariño me han dado, se marchan junto a los otros que han compartido mis días a lo largo del tiempo. Imagino que estarán todos juntos en algún lugar recóndito de mi cerebro, pero esta vez, como os decía, me ha costado más que en otras ocasiones hacerlos desaparecer. Creo que aún se me han quedado cosas por contar de ellos y de ahí su insistencia en querer aparecer de nuevo. Nunca he hecho segundas partes de ninguna novela, relato largo o corto pero, en este caso, he dejado la puerta abierta a seguir una segunda parte de “El Pintor” y, solo así, he podido llevarlos con los demás personajes a esperar de nuevo su turno.

El viernes una buena amiga de este blog, me hizo una pregunta cuya respuesta me ha dado para estar hoy aquí en el diario. Creo que está bien comentar en tiempo presente lo que va ocurriendo con las nuevas creaciones. Hace un tiempo leí una historia en el periódico que me dejó algo sorprendida, pero no le di mayor importancia, me conozco y sé bien que si penetra en mi alma algún día llegará a mí en forma de relato. Pues bien, así ha sido.

Voy por partes.

Este relato al que he hecho mención, tiene que ver con un tema muy lejano a mí, la historia de tres monjas. Una noche volviendo del trabajo, estaba tan cansada que dejé de lado el libro que acostumbro a leer en el autobús y me senté dejándome llevar por las ansías de tranquilizarme primero, y relajarme después. ¡He ahí que aparecieron las tres monjas! Bueno, en concreto una. Ahí estaba en mi mente hablando de su historia, como si quisiera que le diera voz… una voz distinta. Y así comencé a hilvanar el argumento. Llegué a casa con las pulsaciones alteradas ¡adrenalina pura! Hice mis primeras notas y, al día siguiente más fresca, dentro de lo que se puede con estas olas de calor insufribles, me dispuse a sentarme frente al ordenador. Escribí el primer capítulo y se lo di a leer a mis dos guías. Mi madre y mi pareja. Sé que son muy críticas y no les vale cualquier historia.

Hasta aquí el desarrollo de como inicié la aventura. Después, nuestra amiga del blog me preguntó que sensaciones me había dejado.¡Cómo se nota cuando disfrutáis con la lectura y todo lo que conlleva a un escritor a crear! Me alegré de que me hiciera esa pregunta.

Es cierto que escribir es, relativamente, fácil. Encontrar la historia perfecta que te llegue es, francamente, complicado. Tiene que hacerte sentir aquello que después quieras transmitir. En mi mente ya se creó toda la historia de principio a fin, y me gustó. Sin embargo, otra cosa es capítulo a capítulo llegar a vuestros corazones y que os atraiga tanto que no la abandonéis. De ahí que una vez escribo el primer capítulo y ya le doy un poco la forma que quiero, es decir, drama, narrador o no, cómica, personajes importantes la dejo atemperar unos días. Mis dos guías me dan su opinión y a partir de ahí sé si la historia va o no a seguir. Porque a partir de ahí si las sensaciones son positivas, vamos unidas los personajes, la historia y yo. Se crea el nexo necesario que te haga sentir esas “sensaciones” de las que me hablaba muy acertadamente, Elvira. Porque, además, al ir colgando capítulo a capítulo la historia, la responsabilidad es mayor porque eres consciente por los números que me llegan de si gusta o no. Una historia puede gustarte mucho a ti y poco a quien la lee. Es cierto que esos números no me condicionan pero sí te hacen sentir si vas por el buen camino o no. Es un añadido de responsabilidad ¡Y eso es nuevo para mí!

Después está la otra historia que dije que escribiría sobre misterio. Os dejo el nombre de la protagonista que es real y sobre la cual voy a escribir mi propia historia. Dejo su nombre por si os interesa averiguar. “María Florencia Ledesma”, es una policía de Buenos Aires la cual vivió una experiencia impactante. Sobre esa base trataré de crear mi propia historia de misterio.

Aprovechando que voy a tratar de haceros reír, os diré lo complicado que resulta. Para mí es mucho más sencillo emocionar a la gente con una historia dramática, que con la misma historia tratar de sacar una sonrisa. Y como ya sabéis, a mí me gustan los desafíos y los retos con cada historia, este es el reto de esta. Espero no defraudaros.

Y ahora como siempre… ¡a correr! Espera el trabajo.

Deja un comentario

Compártelo en Twitter

Twitter