DIARIO DE PLAN DE CHOQUE DEL INSOMNIO

NOCHE 1 DÍA

17:00 _ Segundo y último café con leche del día.

21:00_ Cena suave + pastilla “supuestamente” para dormir.

22:00_ Toma de mis 4 gotas de Flores de Bach.

23:00_ Me pongo a corregir la novela La Condesa de Torrelavega.

00:00_ Desconecto ordenador. Pongo alarma a las 7:00 ¡me duelen los ojos de ver esa hora! Pero ¡ánimo! Es por mi bien. Dejo el móvil lejos de mi alcance. Y empiezo con la hora de lectura con El Fuego Invisible de Javier Sierra. Por supuesto Sentada.

APUNTO. NO TENGO SUEÑO.

01:00_ Dejo el libro. Y hago la meditación. Cuando termino vuelvo a leer esta vez Hacia la paz interior de Thich Nhat Hanh

SIGO SIN SUEÑO.

02:00_ Me acuesto 4 gotas más de Flores. Aviso a mi gato ¡la noche igual es movidita! Él me mira, bosteza y duerme. ¡Qué envidia!

02:30_Como no me duermo, siguiendo las instrucciones de la doctora tengo que levantarme y caminar por la habitación. Asomarme a la ventana pero es que ¡¡¡no puedo cotillear nada!!! ¡¡¡No hay nadie a esas horas por ahí!!!

03:00_ Vuelvo a la cama. Me pongo música de relajación. Me he quedado dormida pero no sé si habrá llegado a la media hora porque en un momento dado se abren los ojos que tienen vida propia. Es como si fuera a caer un meteorito y yo tuviera que avisar al mundo mundial. ¡Qué desespero!

03:30_ Vuelvo a levantarme, el gato me maúlla creo que me quiere decir ¿otra vez? Y sí, me siento en la silla y aunque quisiera leer mis ojos no pueden aguantar, veo borroso.

04:00_ Me acuesto. Vueltas y más vueltas.

04:30_ Me levanto. Estoy asomada a la ventana y de pronto Shiva salta y se sube a su rascador dándome un susto que por poco me quedo dormida pero para la eternidad. Como no tengo sueño, me dan las 05:00, no me acuesto sigo despierta sentada. En este momento no sé si os podéis hacer una idea de lo que me duele todo el cuerpo, la espalda sobre todo. Los ojos me escuecen que ya ni el gel ni las gotas que me pongo me alivian. Siento hasta la cabeza un tanto embotada.

05:30_ Me vuelvo a meter en la cama. El gato pasa ya se queda de pie jugando por solidaridad o porque está hasta los bigotes de mí.

06:30_ ¡Acabo de dormir una hora más o menos! Bien.

06:45_ Me levanto antes de que suene el despertador, porque siento que ya por hoy he dormido suficiente (esto es ironía, claro)

Ante mí tengo 19 horas del día que afrontar.

Diréis como sé las horas que voy poniendo si no tengo que mirar el reloj. En mi casa tenemos un reloj que tiene más de cien años, de esos que tocan un dong las horas y cada media. Cuando vives con él ya más de veinte años es como uno más de la familia que no llegas a escuchar, pero cuando estás despierta por la noche en el silencio es quien me chiva las horas de ahí que pueda ponerlas con esta exactitud.

Durante la mañana hago mis ejercicios de yoga y algunas abdominales, flexiones y pesas (que es lo que me ha recomendado). Trato de estar entretenida pero sobre las 12:00 empieza a apoderarse de mí un cansancio brutal. ¡Como si hubiera hecho una zanja con un pico que recorriera todo el barrio, igual! La cama me llama que decía mi abuela, pero tengo que resistir no porque tenga sueño, si no porque una de las cosas que me provoca el insomnio es un cansancio bestial. Con el poco ejercicio que hago ya me agoto. A la hora de comer me hago verduras, ensalada y fruta. Por la tarde intento mantener la cabeza activa para ponerme a corregir mi novela, pero reconozco que es complicado eso de tener la concentración despierta y que no se te pasen los acentos o comas. Como mi cabeza no da, pienso que igual si hago autodefinidos me concentro y dejo de pensar en lo terriblemente cansada que estoy. A los diez minutos los dejo a un lado. Meriendo mi último café con leche del día, debo decir que nada más tomo dos, el de la mañana y el de la tarde. Decido ponerme el musical de Celine Dion así seguro me mantengo sentada y entretenida. ¡Nunca en mi vida había odiado tanto estar sentada como hoy! Se me está haciendo el día largo, eterno y, sobre todo, muy pesado.

A las 21 ceno y vuelvo con la rutina del día anterior. Sobre las 22:30 empiezo a tener una crisis de ansiedad, ¡no me preguntéis por qué! Solo necesito estirarme en la cama, pero sé que no puedo. Así que respiro, trato de relajarme y ver algo en la televisión pero a mí no me entretiene demasiado. Intento ponerme a escribir a ver si centrándome en los personajes me olvido de mí y de este cansancio que me mata. Pero el dolor de espalda es brutal y los ojos me escuecen muchísimo.

23:00_ Agradezco que pueda ponerme a escuchar el programa de Carmen Porter, logra distraerme lo suficiente como para no escuchar los gritos que me da la cama.

De todo este día me quedo con dos cosas

1_ Este plan de choque me tiene loca porque ya no sé cuantas veces he desayunado, almorzado, merendado, cenado ni cuantos resopones llevo ya. ¡Y eso que comer no es para mí digamos que demasiado importante!

2_ Llevo todo el día pensando, la diferencia entre hoy y ayer, y es que ayer dormí tres horas y media durante todo el día. No hice siesta. Pero eso sí, me tumbé en la cama a leer y estuve más de dos horas acostada. Es la única diferencia a hoy que he dormido dos horas pero no he pisado la cama nada más que esas dos horas. Y estoy francamente angustiada, ha sido como una pesadilla pensar ¡dios aún me quedan un montón de horas que aguantar! Es una lucha entre mi cabeza y mi cuerpo entre el cansancio físico y mental. Solo sé que esto del plan de choque es una grandísima putada. Me tiene nerviosa, muy agobiada y con la sensación extraña de que se me pasan las horas lentas sobre todo desde las 00:00 hasta las 02:00.

Esto del insomnio es muy raro, muy agotador pero sobre todo mentalmente es muy destructor. Hoy con la ayuda de una amiga he empezado a trabajar con mis chakras, para ver de nivelarlos y poder encontrar el punto de relajación cuando me acuesto y no puedo dormir. Estoy tan desesperada que cualquier ayuda es buena. ¡Nadie dijo que fuera fácil! Además, siempre me queda la solución que me da una “amiga”, martillazo en la cabeza ¡y a dormir!

Lo confieso, me da miedo la noche.

NOCHE 2

Podría hacer un copia y pega del primer día. Lo único que variaría sería, que en lugar de leer El Fuego Invisible, de Javier Sierra, he leído de Carmen Porter, La Sábana Santa ¿Fotografía de Jesucristo? El resto exactamente igual en cuanto a horas de dormir y paseos. La única cosa que ha variado ha sido que al acostarme un dolor insoportable se ha adueñado de mis tobillos, me daban unos pinchazos terribles. Al rato de estar en la cama se me ha ido pasando, pero entre eso y el dolor de espalda me veía paseando las cinco horas ininterrumpidamente.

Horas dormidas aproximadamente 2 horas.

Al sonarme el despertador a las 07:00 llevaba ya media hora despierta pero con los ojos cerrados. Me he sentado en la cama y al pensar que tenía por delante muchas horas hasta llegar a las 2:00 de la mañana, me han entrado ganas de meterme en la cama. Mi gato me lo ha impedido pidiéndome de comer. Y hoy tengo que decir que reconozco esto de la sugestión mental, el poder que tiene la mente. Porque me he sentido tan angustiada como al principio de ponerme enferma que pasaba dos y tres días sin dormir y me agobiaba irme a la cama. Sabiendo que solo tengo un corto espacio de tiempo para dormir sí o sí y que no tengo más oportunidad en el día que ese espacio corto de tiempo. Tal es así, que me he encontrado con dos personas que hacía tiempo no nos veíamos, y me han dicho que estaba muy atacada. Es cierto, hasta yo misma me he dado cuenta pero es una sensación como que por dentro de mi cuerpo me van dando calambrazos, no sé explicarlo de otra manera. Como si tuviera corriente, y se me hace eterno el tiempo de espera hasta las 02:00.

Ahora, debería aprender de esta situación porque si soy capaz de que mi mente se sugestione tanto por todas las horas que voy a estar despierta, ¿por qué no cambiar el chip y sugestionarla que en cuanto me meta en la cama voy a dormir? Pues ese es el trabajo que debo hacer. Aunque reconozco que soy nefasta para estas cosas, porque en medio de la meditación se me meten diálogos de la novela que esté escribiendo o la que se me ocurra. Tengo doble trabajo, aprender a sugestionarme para dormir y aprender a callar un ratito mi mente de escritora, pero no hay más remedio que intentar llevar a cabo el tema de la relajación.

Por otro lado, a eso de las 21:00 horas me he mirado al espejo porque me escocían mucho los ojos y si en ese momento tuviera agente y fuera actriz, me podrían haber contratado para hacer un papel principal en una peli de zombis. ¡Madre mía! Pobres ojos míos. Me daban un Goya al mejor maquillaje.

Son las 00:00 y no tengo sueño, pero tengo la misma sensación de agotamiento físico y mental que no me deja en paz. Me duele todo el cuerpo y nada más tengo ganas de acostarme. Pero es tan simple como que no puedo hacerlo. Ya me había dado cuenta pero ahora mucho más ¡qué importante es dormir! Tomad nota.

NOCHE 3

¡Qué larga se me está haciendo la espera hasta las 2:00! ¡Vamos como si me hubiera puesto de parto!

00:00_ Vuelvo a la rutina de leer, Javier Sierra es el elegido. Pero hoy especialmente mis ojos están realmente mal. Me escuecen por más gotas que me pongo no hay manera de que se calmen.

00:20_ Dejó de leer. Cierro los ojos y apoyo la cabeza contra la pared para ver si me calma el intenso escozor. Eso sí, sigo sentada.

00:45_ Decido cambiar la lectura por una película “Vacaciones en Roma”. A ver si con mi adorada Audrey puedo conseguir calmarme.

Durante el tiempo que dura la peli, por más que quiera evitarlo tengo un malestar en las piernas horrible y me cabrea porque no entiendo entrar en esta histeria. Vale llevo 20 horas despierta y ya todo se me acumula pero debería ser lo suficientemente fuerte como para calmarme. Hoy no hay manera. Hoy tampoco soy capaz de relajarme.

Afronto la noche como todas. Me siento con la espalda recta y trato de hacer las diez inspiraciones espiraciones que me tocan para ver si consigo relajarme. Pero me duele tanto la espalda que directamente me desmayo en la cama. No sé si os podéis imaginar la sensación de que todos los huesos van colocándose en su sitio, me van crujiendo lo escucho y siento con total claridad en el silencio de la noche. Hasta mi gato me mira como temiendo que le dé con alguna de esas cosas que suenan que parece vayan a salir despedidas de mi cuerpo (a estas horas ya desvarío un poco). Por fin ha llegado esa hora que tanto espero las 02:00 así que relax para dormir. Música relajante puesta, y cierro los ojos.

Esta noche debo reconocer que he hecho trampa pero es que no me daba el cuerpo para levantarme y caminar. No había manera. Así que habré estado más tiempo del que debía acostada. Al final me he tenido que levantar porque no había manera de dormir. Es esa sensación de estar tan cansada que no puedo dormir.

Horas de sueño: 2

Cuando me ha sonado el despertador no tenía fuerzas para levantarme. Porque además he tenido un dolor de cabeza agudo. Al final me he dado cinco minutos y a las 07:05 me he levantado.

Esta mañana he salido un rato. Necesitaba despejarme. De vuelta a casa he hecho mis ejercicios, veinte minutos. He comido y esa hora después de comer es ¡durísima! Porque parece que voy a tener sueño y podría ser hasta que me durmiera porque me pesan los párpados. Así que, hoy me ha tocado ver el vídeo del concierto de Vanesa Martín. ¡Y todavía me quedaban tantas horas para acostarme! Reconozco que lo llevo muy mal, esa parte puede conmigo. Me doy cuenta de que tengo demasiadas horas para llenarlas de cosas. Leo, escribo, corrijo, hago autodefinidos, vuelvo a leer, hago ejercicio físico, y vuelvo a hacer otra vez más de lo mismo. ¿Os acordáis cuándo muchas veces decimos? ¡Necesito más horas al día! ¡Dios ni se os ocurra! Vamos… eso a mí ya no me lo vais a oír decir lo que me quede de vida. A esto tengo que sumar que hoy tengo la visión borrosa supongo que es normal. De verdad que esta tarde me he desesperado un poco. Tanto que me he tomado dos onzas de chocolate negro (menos mal que me he dado cuenta había puesto lorzas. Y a la una de la mañana, OTRA. ¡Madre mía! Os juro que por momentos es muy angustioso. Estoy deseando ir el miércoles a la médica para ver si todo esto es normal. Porque lo que me da un poco de miedo es dar pasos hacia atrás. Aunque espero que si doy alguno será para coger impulso y tirar pa’lante.

Como veo que me cuesta algo escribir, si algún día no lo hago será por este motivo. Pensé que iba a ser más fácil. Insisto, ¡no juguéis con el sueño! Ahora entiendo porque en la guerra había una tortura que era no dejar dormir a los prisioneros. ¡Pedazo tortura!

Hasta mañana

NOCHE 4

01:00 a 02:00_ Me he puesto a ver la peli Loving Annabelle he pensado que un buen drama me ayudaría a decidir dormir.

02:45_ Me he despertado extrañada porque pensé que había conseguido dormir varias horas. Al menos eso me decía mi mente. No sabéis lo mal que me sienta saber que no es verdad. Quizá con un poco de suerte he dormido media hora.

03:00_ Paseo por la habitación.

03:20_ Me he acostado. Me duele la cabeza y estoy tan agotada que solo por eso debería dormir.

04:00_ Os voy a contar lo que me pasa con esta hora. Empezó a pasarme un poco después de morir mi abuela Pepa. Y es que a esta hora todas las noches me pedía que la llevara al cuarto de baño. Después nos acostábamos. Mientras yo trataba de dormir mi abuela hablaba con el locutor de la radio. Pues esta hora es mi hora maldita porque siempre me despierto. Como un resorte. Han pasado ocho años desde que se fue. Las noches en las que dormía, se me abrían los ojos a esa hora. Ahora cuando consigo dormir, también se abren. Y me he dado cuenta al rellenar el diario, porque esa hora en todas las casillas estaba marcada como hora de despertar. Curioso. ¿Costumbre? Será que soy demasiado felina.

04:20_ He mirado el reloj, porque no sabía si llevaba mucho o poco tiempo despierta. Nuevamente levantada ¡justo tengo que levantarme cuando más frío hace! Mira que hemos tenido un invierno que ni fu ni fa, podía haber empezado antes, pues no, ahora. El gato a esta hora me acompaña a la ventana. Pero es gracioso porque de vez en cuando me mira con sus ojos medio abiertos porque él sí tiene sueño.

04:40_ Me acuesto. El gato bosteza feliz ¡él va a dormir!

05:30_ Me despierto. Y sale de mi garganta un ¡No por favor!

06:00_ Me levanto para empezar el día. ¡Qué bonito es ver amanecer! Me digo algo agradable para empezar con algo de fuerza y ánimo.

Horas dormidas: 2 horas y poco más.

Hoy debo decir que mi hermano me ha insistido para que fuéramos a ver el partido de fútbol de chicas del Valencia. Al menos a pesar de la derrota ha estado distraído ¡y hasta algún grito he dado!

Y aquí es cuando debo asumir el papel de Isabel Pantoja, ponerme bata de cola y gritar.

HOY QUIERO CONFESAR…

Después de comer, estaba que no podía con mi alma. Y en casa han decidido todos incluidos perro y gato hacer la siesta dominguera. Yo me he retirado a mi habitación porque ya tengo suficiente con ver dormir tan plácido al señor Shiva como para ver al resto. Sentada, nunca acostada, me he puesto a leer pero nunca pensé que iba a decir que me estaba aburriendo, ¡ya sé que es un sacrilegio decir esto!, pero era lo que me estaba sucediendo. He dejado el libro a un lado y he cogido los autodefinidos. Mi gato ha venido tras saltar sobre mí, con sus patas delanteras me ha tocado la cara (la mejor caricia que conozco) y se ha enroscado en mis piernas. Ha empezado su ronroneo mientras yo iba poniendo letras. He llegado a una casilla donde ponía Núcleos Fónicos. Me he puesto el lápiz en la boca, he fruncido el ceño pero mi cabeza no está para darle muchas vueltas, he pasado a la siguiente Guerrero Japonés. Y ahí no sé que me ha pasado.

¡Ay madre! -Sí, eso he dicho al despertarme-. ¡Me he dormido! ¡Madre mía! Esto seguro tiene penalización y de las gordas, ¡a ver si me va a quitar una hora más y me muero! No sé qué haré, no puedo decirlo… ¡pero debo decírselo!

Esta ha sido mi conversación mental surrealista mientras veía que mi pobre gato tenía el lápiz sobre su cabeza haciendo equilibrio entre sus orejas. El autodefinido había desaparecido, se lo habrá llevado el guerrero japonés. ¡Ay madre cómo estoy! Pero es que quiero confesar que estaba rota, llevo un cansancio acumulado que no he podido ni hacer mis ejercicios. A la cuarta abdominal ya no podía levantarme. ¡Y lo mejor de todo es que me he dormido sentada! ¡Que eso es rarísimo en mí!

Después de esto, me he recompuesto como he podido. ¡Qué largo se me hace el día, la tarde! Hoy no he podido ni escribir. No estaba para nada (y esto porque lo estoy escribiendo al día siguiente)

Lo que ha venido después de la tarde que ha pasado de manera lenta, ha sido más de lo mismo que os he contado en los días anteriores. No sé qué hacer. Quizá como lo tengo que hacer por obligación no me apetece ni escribir, ni leer, mucho menos salir a la calle, ni nada de nada. Y qué razón tienen cuando te dicen como te prohíban algo, ¡tú solo quieres hacer eso que te han prohibido! En mi caso estirarme en la cama. Este punto lo tengo que hablar con mi doctora.

Para despedirme hoy, diré que gracias a toda la gente que os estáis preocupando por mí. No solo ahora. Hace un año y dos meses que dejé de trabajar, aún con todo este tiempo pasado seguís preguntado por mí, me siguen llegando vuestros buenos deseos y besos. Eso es impagable. Pero una de las cosas que me he propuesto es buscar otro trabajo. En el momento pueda ser una persona que ahora soy Lechuza, me pongo a tope con este tema. No quiero volver a un trabajo que me ha jodido tanto la vida. Eso sí, las familias, los compañeros y compañeras, y los residentes, es de lo mejor que me ha pasado y lo agradezco con el alma. Gracias a quienes dejáis un comentario o me los enviáis por email. Gracias por apoyarme en este momento que para mí está siendo muy complicado.

¡Seguiremos! Y si no os cansáis, seguiré contando todas las vicisitudes que estoy viviendo.

¡Dormid!

NOCHE 5

Hoy es mi quinto día de esta terapia, noto como mi cuerpo pero, sobre todo, mis ojos están agotados. Se me ha hecho eterno la distancia desde las 00:00 a las 02:00.

Esta noche ha sido más o menos igual que la anterior, no han habido muchos cambios para mejor. Lo único es que hoy me he puesto música de Ho’oponopono por cambiar.

Esta mañana no he podido hacer la gimnasia porque he tenido que ir a hacer un recado y al volver ya no podía más. Me he sentado en el sofá y he estado luchando por no dejarme llevar por el sueño que me ha aparecido así como un bofetón. ¡Pero lo he superado! Y hoy he cambiado la dinámica, he leído del tirón un libro que me ha removido muchas cosas “Invisible”, de Eloy Moreno. Un libro sobre el acoso en los institutos. Lo recomiendo. Eso sí, ha sido un dramón porque he llorado en algún momento y como tengo los ojos así no os podéis hacer una idea de como me he puesto. No podía ni abrirlos. He tenido que esperar un rato hasta que poco a poco puedo ir abriendo los párpados. Después he intentado escribir pero como no me venía nada a la cabeza he desconectado el ordenador. Me digo a mí misma que por un día no pasa nada. He cogido el libro de mandalas de mi madre para ponerme a pintar. Pero ha habido un momento que me estaba quedando dormida con el lápiz rojo en la mano. He tenido que dejarlo a un lado.

¡Y poco más! Es lo mismo que otros días solo que llevo un acumulado que me tiene ko.

Ayer hablando con mi amiga Ángela, me comentó que tuviera cuidado con los alimentos que tomo por la noche que algunos ayudan al insomnio. Me he puesto a buscar y hay dos que parece pueden afectar y que suelo comer. Uno fijo, el chocolate negro. El otro a veces queso en la ensalada. Si tenéis algún problema con el sueño, os recomiendo que toméis nota de esto.

¡Qué ganas tengo de ir al hospital!

También he hablado con mi compañera de gatera de la prote, me ha preguntado cuando voy para ver si así me animo. Esto me duele porque no poder echar una mano me cabrea un poco, pero soy completamente consciente, como le he dicho a ella, que si voy tendrá que llamar a una grúa o en su defecto al 112. Así que con todo el dolor de mi corazón hasta que no me recupere no podré ir.

¡Y ahora viene lo peor! Desde las 10:00 a las 02:00 se hace un tramo muy largo. Y eso que he cambiado el chip y no pienso en lo que me queda por delante. Pero el cansancio se va acumulando y si al menos me sirviera para dormir. Cuando me meto en la cama mis huesos crujen formando varios sonidos que bien podría ser “la banda sonora del estiramiento” y noto como mis músculos se contraen. El dolor de espalda se vuelve insoportable en la cama y, lo más asombroso de todo es el dolor de tobillos, eso me tiene descolocada.

DÍA 7

Ayer me tomé el día un poco para pensar en todo cuanto me dijo la doctora, también en recibir ayuda de una persona que se va a ocupar de alinear mis chakras. Es la encargada de prepararme las flores de Bach y la aromaterapia que estoy siguiendo. Os cuento esto porque yo que no he sido de seguir esta clase de ayudas, ahora mismo las sigo al pie de la letra. Las meditaciones, las músicas de relajación, las lecturas sobre cómo manejar ciertas emociones, todo lo que me dice Lourdes que así se llama mi terapeuta. Aunque también es quien me guía en el camino del alma.

Uniendo las dos versiones que tengo sobre el insomnio tanto de la doctora como de Lourdes, el resultado es el mismo. Miedo a la noche, miedo a no dormir. Es el poder que tiene el insomnio. Porque sin duda es tan poderoso que me tiene maniatada. Por lo tanto lo primero que he estado haciendo en el día de ayer, fue mirar hacia dentro y ver qué cosas de las que temo puedo tener un control sobre ellas, y cuáles no. En este círculo vicioso en el que estoy metida es donde aparece realmente lo que más miedo me da, y es lo que menos puedo controlar porque es natural en cada ser humano. El sueño. Quizá si cojo una guadaña y voy quitando toda aquella hierba que no me deja ver lo que realmente quiero, empiece a ganar la batalla que estoy librando. Esto de la guadaña tiene que ver con el libro que estoy leyendo “Hacia la paz interior” el capítulo es Respirar y guadañar. Para guadañar hace falta respirar y concentración. En este momento estoy aprendiendo a respirar y a concentrarme (aunque esto último lo llevo fatal) pero sobre todo, cuidar el cuerpo evitando cansarse y perder aliento. Algo parecido a lo que estoy pasando yo. Debo aprender a cuidar mi cuerpo por dentro y por fuera que creo en todos los años que tengo, nunca le he hecho caso, siempre cuido a los demás ¿y yo? ¡Pues a guadañar las malas hierbas que hay dentro de mí!

Me gustaría explicarme bien, que se entienda lo que quiero decir. Porque hasta ahora no reconocía que tenía depresión. Siempre decía que mi ánimo estaba bien, no estaba deprimida, solo quería dormir. Es como una obsesión “solo dormir” una obsesión que se apodera de mí hasta de día. Ahora que tengo tantas horas por delante (22 horas despierta), cada vez que me levanto me doy cuenta las veces que pienso en ahora me echaría a dormir porque lo necesito no porque tenga sueño. Y me da el bajón, soy como una montaña rusa de emociones, porque me doy cuenta que ese “solo quiero dormir” me está robando vida, sonrisas, diversión, fuerza, voluntad, ilusión y me llena de rabia, frustración, pena, desilusión… podría seguir un buen rato con todo lo negativo que despierta en mí.

He vuelto a hacer ejercicio, he salido a la calle, y esta tarde (esto está escrito ayer viernes) aunque reconozco que voy a hacer un esfuerzo enorme porque las fuerzas no me dan, me voy a ir al teatro para ir venciendo a esa comodidad de estar refugiada siempre en mi cuarto.

Esta noche pasada es cierto que he estado mucho tiempo despierta pero tranquila. Y eso en el fondo no sé si es bueno porque es como aceptar que no duermo. Supongo que sí que si llego a aceptar los espacios de tiempo que estoy despierta, con la mayor tranquilidad que pueda será mejor para mí. No he pensado demasiado en esos ratos, he estado dándole vueltas a unos cuantos diálogos pero… no muchas vueltas a no muchos diálogos. ¡Joder para mí es imposible no pensar! Eso sí, he notado un gran alivio en mis ojos no es lo mismo estar en la cama con ellos cerrados, que paseando por la habitación y despierta mirando por la ventana. Ya no parezco tan zombi. Ahora ya no sería protagonista, más bien actriz secundaria en una peli de muertos vivientes.

Como estoy siendo franca en este diario especial, se me ha pasado por la cabeza dejar de escribir. Y quiero dejarlo anotado aquí por si un día vuelvo atrás tener esto presente. Quiero dejar de escribir porque quizá quiero abarcar demasiados espacios en los que sé no me siento cómoda, a mí me gusta escribir pero no me gusta el espacio comercial que se supone también debo ser. No sé… no quiero tomar decisiones drásticas ahora mismo porque sé que no estoy para ello, pero este tema me da muchas vueltas en la cabeza. O quizá cambiar el enfoque, no sé… es una sensación muy extraña. Por un lado, si pienso en parar de escribir, me agobia la idea porque no entiendo la vida sin escribir. Pero por otro me agobia más tener cosas que hacer para buscarme la vida por este camino y no sentirme capaz de ello. Quizá deba recoger velas de ese barco que le puse nombre de escritora y echar ancla para parar y pensar qué quiero hacer, qué camino quiero seguir y si realmente estoy preparada para nuevas frustraciones y fracasos, para nuevas desilusiones. O quizá como dije antes, tan solo debo hacer lo que hacía antes de empezar a publicar, escribir para seguir disfrutando sin pensar en qué puede pasar con mis novelas, simplemente comunicarme con los demás transmitiendo mis historias y mis personajes. No sé… estoy en un momento complicado también por ese lado. Pero repito, no voy a tomar ninguna decisión ahora mismo porque sé cuál sería y me niego a ceder ante la desilusión.

Sigo leyendo El Fuego Invisible. Me apasiona Javier Sierra imaginaros mi cabeza las lagunas que tiene que tenía una invitación ayer para un evento que hacía en Valencia, y a las diez de la noche pensé:

-Yo juraría que tenía algo que hacer.

Sí, os aseguro que no lloré porque me escuecen los ojos. Pero se me olvidó totalmente. Y eso que me apunto las cosas, pero se me olvida mirarlas.

A ver que tal esta noche, creo que voy por buen camino en el proceso aunque me esté costando lo que solamente yo sé en emociones y sentimientos complicados, también lo sabéis, claro está, la gente que lee este diario. ¡Sí! Al menos voy descubriendo cosas en mí que me negaba a prestar atención. Aunque reconozco que no me gusta demasiado lo que voy encontrando al ir sacando las miles de capas que hay en mí. Y escribirlo me está resultando muy pudoroso.

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