DEL ESTADO AGONICO AL DESESPERADO

He querido dejar pasar las horas desde el viernes hasta hoy, necesitaba que me fuera bajando el nivel de desamparo que sufro, de profunda desesperación.

Cuando tienes una enfermedad y te tratan de ella siempre esperas que aunque los efectos tarden en llegar vayas poco a poco mejorando, sin embargo, no todas las enfermedades son tratadas como tal. Llevo unos días horribles, y como mi cara siempre es el espejo del alma me preguntan que me pasa. Aquí viene uno de esos momentos en los que te quedas mirando a tu interlocutor o interlocurtora que tras explicarles lo que te pasa, te miran con desdén y abren su bocaza para soltar improperios varios, entonces te entran unas ganas viscerales de decirle algunas cosas perdiendo la educación. Pero te muerdes los labios, giras un poco la cabeza y vuelves a recomponerte porque te das cuenta que es inútil.

Insomnio. ¿Eso es una enfermedad? ¡Por eso no trabajas! ¡Pues vaya hoy en día por cualquier cosa dan la baja!

A esta gente que es capaz de dudar, me gustaría verla tan solo dos o tres días sin dormir, y no es venganza, no es que me guste ver mal a la gente, pero sí a todas esa que te juzga con comentarios que duelen sin ser capaces de empatizar. Supongo que como estoy tan desesperada y tengo la sensibilidad a flor de piel algunos comentarios que en otro momento me harían reír por su desconocimiento ahora me cambian el gesto. Bueno… ¡y ya sabéis las que me conocéis como es ese gesto!

Llevo un año y medio sufriendo insomnio, durmiendo días alternos ni siquiera seguidos. Alternando días de dormir un par de horas, con dos días sin dormir nada. ¿Esto se aguanta? Pues muy malamente para que os voy a engañar, además de pasar por todos los estados que os he estado contando en otras entradas. Con medicaciones que según me dicen son infalibles y que a mí me hacen cosquillas. Así llevo diez meses con bombas químicas que además me han ido generando otros problemas añadidos a mi cuerpo y mente.

¿Y qué pasó el viernes, qué fue diferente?

Me tocaba médico para revisar qué tal voy (vaya por delante que a mí me cuesta mucho ir y por eso estoy como estoy, es decir, no me gusta nada) al preguntarme cómo estaba le respondí.

-Me encuentro desamparada por todos ante un problema que me está volviendo loca.

Y ella te mira como diciendo ¡uy! ¡Qué dice esta! ¿Es un reproche?

Pues sí, la verdad, lo es y con toda mi alma, y tan desamparada me encuentro que solo cuando exploté a llorar allí delante de sus morros mi médica se percató que lo que estaba diciendo iba en serio.

-Llevo una vida que puedo asegurarle es una mierda, no duermo, no tengo fuerzas para nada, mi mente está agotada ¡cuando escribo, a veces me tengo que parar y pensar un buen rato si una palabra lleva acento, h, o signo de exclamación o interrogación! Por no hablar que soy una vampiresa pelirroja andante. Fuera lentillas, imposible llevarlas, con el drama que supone esto para mí, me gasto una pasta con las gafas, con gotas para los ojos, con un gel para la noche, otro para la mañana, y yo con los ojos rojos con las venas a punto de explotar. Pero tranquila… total es insomnio.

Y lo peor es cuando voy a mi psiquiatra, sus consultas son de siete minutos como máximo, interrumpida por supuesto, por teléfono, otras colegas que entran o la recepcionista que ha habido una equivocación con alguna cita. Y yo ahí esperando que se aclare con la medicación, la última vez que fui me cambio tres veces en un breve espacio de tiempo de pastillas, estas sí, estas no, estas como veo que no te hacen nada las quitamos, y ahora te digo todo lo contrario de lo que te he dicho hace dos minutos antes de que nos interrumpieran. ¿Te ha quedado claro? Y yo la miro y le digo mi cabeza no funciona ¿le importa anotarlo? Ante su gesto le explico es que ahora lo tengo que anotar todo para que no se me olviden las cosas. ¡Os podéis creer que ni apuntándolo en un papel es capaz de apuntar el mismo tratamiento que en el ordenador! ¡Señora que esta vampiresa pelirroja está hasta los ovarios de no dormir! ¡NECESITO DORMIR! Quizá si me ha dado todas las pastillas que existen en el mercado, de todos los colores y formas posibles y ve que sigo igual, digo yo, que quizás y solo quizás se está usted equivocando. Igual es que en lugar de una psiquiatra me tendría que ver un neurólogo, o intentar hacer una prueba de sueño ¡NO-SÉ!

Y mi desesperación llega cuando la médica me dice que sí, que podría ser interesante y llevo diez meses perdidos de mi vida, con todo lo que recorta la vida no dormir “¡qué ya me avisa Clara Tahoces con sus artículos sobre el insomnio!” Pero esa frase lleva truco y es mucho peor cuando me dice que hay lista de espera de ocho o nueve meses.

-¿Para la prueba? -pregunto con las lágrimas cayendo de mis ojos que de repente han sufrido un tsunami.

-No, para el neurólogo. La prueba lleva también su lista de espera.

En este punto ni os cuento el tsunami se quedó corto.

Y yo aquí, sin dormir, desesperada que ya están los búhos preocupados por si les quito el trabajo en la noche.

Pero aún hay gente que duda de que no trabajes porque sufres insomnio total… se puede vivir sin dormir.

Y lo más fuerte de todo es que la medica me diga que tiene otro caso como el mío y que el chico también está desesperado… ¿y le extraña? ¡Pobre chico! Yo sí sé por lo que está pasando y os juro que me da mucha pero que mucha pena.

De igual modo os aseguro que vivir sin dormir no es vivir.

Desesperadamente,

Luz (vampiresa-búho)

pd. a los que me veis sonreír os digo ¡no me queda otra, la vida pasa demasiado rápida como para además de estar mal dejar de sonreír! ¡No me quitaron la sonrisa los vértigos mucho menos lo va a hacer el insomnio! Pero os agradecería que vosotros dejarais de joder con vuestros comentarios y respetarais a la gente. ¿Sabéis lo que es el respeto? ¡Vaya pregunta estúpida la mía!

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