CUENTO DE NAVIDAD 2015. CAP. 3

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De igual manera que el año pasado, me encantaría que este cuento se hiciera realidad.

Cualquier parecido de los personajes con la realidad, es una maravillosa coincidencia.

Este cuento, como dije, lo he creado en el autobús, porque ahora mismo no tengo más tiempo que ese para escribir. Me apetecía mucho colgarlo solo espero que las prisas no me hayan pasado una mala jugada y os guste.

Como siempre, gracias.

En el momento en que Javier bajaba del taxi, el cielo se había cubierto por unas densas nubes negras, aquella densidad era la que si cerraba los ojos podía ver en su corazón. Tuvo que sentarse en un banco de la calle antes de subir a ver a sus padres, necesitaba tranquilizarse antes de verlos y trasladarles todo cuanto le habían dicho de su hermano.

En aquel lugar algo había sacudido su interior de tal manera que le temblaban las piernas. Cerró los ojos nuevamente, podía sentir lo implicado y lo mal que debía sentirse su hermano con lo sensible que era ante aquella situación. Al recordar las imágenes de aquellos animales un nudo se instaló en la garganta. Fue entonces cuando llegó a su mente un nombre, Pecoso.

Blanca había llegado a su casa, volvió a coger la mochila con dos sacos más de comida para gatos. Aquella tarde le tocaba ir a cuidar a los gatos del cementerio. Se abrigó porque parecía que el tiempo había decidido cambiar y mostrar que ya era invierno. Con su inseparable bicicleta llegó hasta la puerta principal, allí más voluntarias se estaban encontrando para repartirse por el campo santo. Durante más de una hora se había dedicado a poner comida, acariciar a aquellos que se dejaban acariciar, observar si estaban en buenas condiciones o alguno necesitaba ser trasladado al veterinario. Había terminado su recuento y estaba francamente cansada, había sido un día intenso de voluntariado. Decidió sentarse en uno de los bancos que había en los pasillos de las tumbas. Cerró los ojos estirando algo el cuello, lo movió a un lado y a otro, hasta que, finalmente, volvió a abrir los ojos. Al hacerlo dio un pequeño respingo, a su lado había una señora sentada, ni siquiera había notado su presencia.

-Hola –le saludó a Blanca con una sonrisa tranquilizadora.

-Hola, ¿qué tal? –le preguntó la joven también sonriendo.

-Te he visto con los gatos. Gracias por cuidarlos.

-Bueno… es necesario cuidarlos, no podemos abandonarlos.

-No todo el mundo es como tú

Aquella mujer la miró con los ojos cristalinos, su mirada era limpia y cálida pero al mismo tiempo penetrante.

-A mí me encantan. Están muy necesitados aunque hagamos mucho por ellos queda tanto por hacer.

-¿Sabes? Se acerca la Navidad, ¡y es tiempo de pedir que los sueños se hagan realidad!

-¡Uy, no creo mucho en eso!

-Mira, te voy a contar un secreto, cierra los ojos y deja que lo que desees hacer llegue a tu corazón y desde él salga al cielo cruce el universo y llegue a las estrellas. Ellas harán el resto. ¡Hazlo! Deja que pida tu corazón.

Blanca cerró los ojos e hizo caso a la mujer, pidió el deseo con el corazón, una sonrisa se dibujó en sus labios. Entonces al abrir los ojos se dio cuenta que estaba sola, miró a un lado, después a otro pero ni rastro de la mujer, en su lugar, había un precioso gato blanco que la miraba con la misma calma que había hecho ella.
Mientras todo esto ocurría, Macu en su casa trataba de preparar las cosas para la llegada de su “perrete”, había puesto una mantita para él para que se sintiera cómodo, aunque sabía que iba a tenerlo algo complicado pues sus tres gatos habían decidido que aquella manta iba a ser para ellos. La sonrisa en el rostro de Macu era perenne, su corazón estaba realmente contento. Desde que era voluntaria sentía que por un lado la tristeza le invadía cada vez que veía nuevos animales allí, pero por otro su alegría era inmensa cuando podía darles un poquito de su amor a aquellos perros y gatos que tanto lo necesitaban. La visita del hermano de Mario también había causado impacto, no solo por él si no por la reacción de los perros. Ella que creía en ciertas cosas que no se podía decir en voz alta a según quién, creía que el espíritu del bueno de Mario había estado allí para despedirse de todos.

Una vez terminó de preparar las cosas para el visitante, se puso a preparar la cena de los tres pequeños, el sonido en su móvil llamó su atención había recibido algo. Pero era imposible una vez empezada la repartición de pienso parar, ¡se armaba la Mari Morena!

-¿Qué es esto? –se preguntó en voz alta. Se sentó para leer el mensaje que había llegado a su móvil.

“La Navidad es magia, siéntela y eleva al cielo tu sueño para que sea escuchado

No conocía el remitente pero le gustó la frase.

Cuando se retiraba a dormir se acercó hasta la ventana se quedó mirando la estrella y elevó al cielo el sueño que aquella tarde había compartido con los demás voluntarios de la Protectora.
La noche para Javier fue larga, ya no solo por el jet lage si no por todas las emociones vividas en el primer día de reencuentros. El rato que consiguió dormirse fue para soñar con su hermano, en el sueño veía como le llevaba de la mano hasta una jaula, allí había un precioso gato que estaba tuerto, Mario lo cogía en brazos y se lo regalaba con una inmensa sonrisa. Después lo abrazaba a él para que pudiera despedirse y la tranquilidad llegara a su corazón.

-¡Mario!

Se despertó mirando a su alrededor pero con el corazón mucho más tranquilo, aquel sueño había sido tan real, pudo notar el abrazo de su hermano y la sonrisa con la que le decía “siempre que me necesites estaré en tu corazón”.

A media mañana, llegó nuevamente a la protectora, al hacerlo la gente que había allí era distinta a la del día anterior pero hacían lo mismo, pasear a los perros, limpiar las instalaciones, dar amor y cariño. Al entrar el perro de la entrada le saludó mientras el resto ladraba, era cierto, aquella segunda vez parecía que los ladridos no le molestaban tanto. Al verlo una de las encargadas de la Protectora, se acercó y saludó, le habló de su hermano con el mismo cariño que la otra chica el día anterior, le llevó a que viera el trabajo que habían hecho los dos hermanos para terminar la caseta y el inquilino que la había ocupado.

-Esta es Luna, la perra que tenía apadrinada tu hermano y que ahora la tienes tú.

-Me alegro de haber contribuido a que pueda tener su lugar.

-Tu hermano era un manitas ha hecho muchas casetas para muchos de los perros que hemos tenido aquí.

-Sí, mucho. Se le daba bien todo este tipo de cosas.

-¿Qué querías, en que te puedo ayudar? –le preguntó con una sonrisa.

-Quiero conocer a Pecoso.

-¡Claro!

La chica lo llevó por un pasillo hasta llegar a las jaulas donde se encontraban los gatos, le daba la sensación de que los animales no acaban nunca, a un lado y a otro, aquello era impresionante. Pecoso estaba solo dado su problema ocular. Javier se acercó a la jaula y, al verlo, el gato maulló.

-Desde que tu hermano se murió no había abierto la boca, estaba inmensamente triste –le dijo asombrada.

-Lo sé –lo miraba con los ojos emocionados-. También sé que mi hermano se lo iba a llevar, por eso he decidido llevármelo yo.

-¿De verdad? –preguntó la chica emocionada.

-Sí. Lo voy a adoptar en nombre de mi hermano, él quiere que me lo lleve –murmuró recordando el sueño-. Sí, no sé muy bien como lo tengo que tratar pero… aprenderé.

-¡No sabes lo feliz que me haces! ¡Ya verás cuando lo digamos en las redes! La gente te va a agradecer este gesto. ¡Vamos Pecoso, te espera una vida muy feliz!

La noticia corrió por las redes, tras fotografiarse con él la chica habló con Blanca para que acudiera a su casa y le guiara con los principios básicos de cuidar a un gato.

El día de Nochebuena había llegado. En la Protectora había mucho movimiento, los voluntarios que se iban a llevar a sus casas a perros o gatos y acudían en gran número. También lo hizo Javier con su padre, habían estado haciendo juntos más casetas para aquellos perros que las necesitaban. El ambiente era festivo a pesar de que en el fondo de los corazones de los voluntarios dolía pensar que la mayoría de animales se quedaría en el recinto.
La que estaba más feliz era Macu, había llegado de las primeras con su correa para “perrete”. Como tantas otras se afanaban a limpiar las instalaciones con los gorros de Papanoél puestos, algunos llevaban cuernos de Reno, otros habían traído gorros para los perros y gatos. También habían aprovechado la oportunidad para hacer fotografías a los animales para hacer un calendario y poder sacar algún dinerillo.

A Blanca que iba en el coche le iban llegando algunas fotografías, se reía cada vez que veía una de ellas y reconocía a sus chicos y chicas, a pesar de no estar, era como estar allí y compartir la alegría con todos. Además, aquella mañana estaba siendo muy activa en cuanto a adopciones se refería. En las redes los encargados de la Protectora habían hecho un trabajo muy laborioso para llegar al máximo número de personas posibles a las que convencerles que era mejor ir hasta allí y adoptar un animal, a comprarlo. Pero sobre todo lo que más intensamente estaban haciendo era una campaña para que no hubiera abandonos. La llamada había surgido efecto y muchas personas aguardaban turno para poder llevarse a su nueva mascota para darle todo el amor que podían.

Tanto Javier como su padre, estaban contentos de poder echar una mano, cuando terminaron iban despidiéndose del resto de voluntarios, contándoles que Pecoso estaba feliz, le habían comprado una cuna acolchada y una mantita que eran las delicias del gato que se mostraba agradecido y había estrechado un vínculo de amor muy fuerte con su madre.

-Me alegro mucho –le decía Macu feliz.

-La verdad que no me gustaban los animales pero al ver esto, no podía quedarme de brazos cruzados, decepcionaría a mi hermano.

-¡Él era un animalista maravilloso! Amaba de verdad a todos, le querían y…

De pronto unos gritos provenientes del interior de las instalaciones paralizaron a todos, incluidos a los perros que sin saber que ocurría guardaron silencio. La algarabía por unos segundos cedió y ganó el silencio. Los que estaban allí se miraban entre sí, los gritos continuaban y cada vez eran mayores hasta que por fin alguien salió gritando a la vez que lágrimas de feliz resbalaban por sus mejillas.

-¡NOS HAN DONADO UN DÉCIMO DE NAVIDAD PREMIADO! ¡TENEMOS CUATROCIENTOS MIL EUROS!

Ni que decir de los gritos, las lágrimas que siguieron a aquella noticia, algún buen samaritano había ingresado en la cuenta de la Protectora aquel premio con una frase:

PARA DEVOLVER LA DIGNIDAD A QUIENES SE LA ARREBATARON INJUSTAMENTE, PORQUE EL AMOR YA SE LO DAIS LOS VOLUNTARIOS.

Blanca había cerrado los ojos mientras dejaba que la música que llevaba puesta en sus cascos rojos le ayudara a descansar. Sin embargo, la música cesó y el sonido insistente de una llamada apareció.

Al recibir la noticia lo único que pudo hacer fue romper a llorar de la emoción, ¡por fin podrían tratar de hacer una Protectora con unas instalaciones decentes! Por fin podrían tener una clínica veterinaria en condiciones, podrían alimentar a todos y darles los tratamientos necesarios. Aquello le hizo llorar desesperadamente de emoción y felicidad, porque de felicidad también se llora. Y más si aquella felicidad venía relacionada con lo que más le hacía disfrutar los animales.

Fue entonces cuando recordó a la señora del cementerio, su mirada y la gata blanca. Sus ojos se desviaron al cielo y recordando a la señora y la gata cerró los ojos para darle las gracias con el corazón de igual modo que pidió ayuda para la Protectora.
La locura se apoderó del recinto de la Protectora, aquel día de Nochebuena jamás podría ser olvidado. La base de un futuro mejor la tenían, esas mujeres y hombres que desinteresadamente día tras día luchaban por ayudar a los que habían sido abandonados a su suerte. El resto que necesitaban les había llegado con aquella alma caritativa que les había hecho la donación.

Y aquella frase se colocó en la entrada del nuevo y maravilloso recinto, porque había muchos animales que jamás serían adoptados por diferentes causas, al menos, lo que vivieran que lo hicieran tal y como decía la frase:

QUIENES HABITAN ESTA PROTECTORA ENCONTRARAN LA DIGNIDAD QUE LES FUE ARREBATADA. ADEMÁS DEL AMOR DE TOD@S L@S VOLUNTAR@S.

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