BANCO DE ALIMENTOS VALENCIA

BANCO DE ALIMENTOS DE VALENCIA Hoy ha salido el día gris, ¡bastante gris! Parecía como si el cielo también quisiera mostrar su indignación ante lo que estaba sucediendo. Mientras los políticos de este país dan la espalda al pueblo, en relación a derechos de educación, sanidad, empleo, salarios… y ponen la mano para recaudar dinero con impuestos, subidas en el IVA, luz, agua, gas… La sociedad tiene que tender la mano a los necesitados de este país, que cada vez es mayor.
Aprovechando que he cobrado (¡qué largos se hacen los meses!), he ido a comprar. Sabía que iba a encontrarme con los voluntarios porque me había interesado por este evento. También, porque mi madre me había llamado para avisarme. Mi padre, ese hombre jubilado con una paga muy baja, que va de un establecimiento a otro buscando las ofertas y los precios más baratos, hoy ha cargado una de esas bolsas de alimentos que los voluntarios te piden, y se la ha entregado; estoy segura que con un pellizco en el corazón.
He hecho la compra, he entregado mi bolsa con ese mismo pellizco de corazón y he ido metiendo mi compra en el carro. Como os podéis imaginar, mi defecto profesional me ha hecho observar el comportamiento de la gente que había en las cajas. Me ha llamado la atención una señora mayor que llevaba un abrigo casi tan deteriorado como ella. La cajera ha llamado a la voluntaria, la abuelita había comprado cuatro cosas: leche, aceite, galletas y arroz. Se ha quedado con las galletas y le ha entregado el resto de cosas a la voluntaria. La chica le ha agradecido el gesto, a lo que la mujer le ha contestado:
-Tengo una pensión de la que, malvivo, pero sé lo que es pasar hambre y no poder dar de comer a tus hijos. Hoy, me gustaría ayudar con lo poco que puedo.
La chica le ha dado dos besos y yo me he detenido porque me hubiera encantado darle un abrazo. Aún me estaba sintiendo emocionada, con este gesto, cuando he visto a otra mujer con una chaqueta de piel y, no entiendo de oro pero, ¡pondría la mano en el fuego y no me quemaría! a que, todo lo que llevaba encima era de 24 Quilates. Su compra era voluminosa y la voluntaria se ha acercado con el convencimiento de que podría obtener algunas cosas. La cajera le ha preguntado, con ilusión, si quería una bolsa del “banco de alimentos”, a lo que la repuesta ha sido:
-NO.
Mira que los monosílabos son tan cortos que no puedes sacar muchas conclusiones pero, el tono soberbio en tan corta palabra, ha dejado a todos muy claro que la estaban molestando.
 

En ese momento, he sido testigo de estas dos Españas que tenemos. Y, ante estas dos Españas, me quedo con la señora del abrigo viejo y paga minúscula, pero corazón inmenso. Este país, donde los políticos carecen de empatía hacia el pueblo, se parece demasiado a la señora del “NO” rotundo. Mientras ellos tengan, los demás poco importan. Sin darse cuenta de que, ninguno estamos a salvo de sufrir un revés, en la vida, que te empuje al calvario de la necesidad. Pudiera servir mi caso, desde hace algún tiempo, ni siquiera llego a fin de mes. Cuando esto, hace unos años, no me ocurría. Por eso, me quedo con el gesto de la señora, con sus palabras y su emoción en los ojos. Y de eso se valen los políticos, ellos saben que nos rescatamos unos a otros con lo que podemos, y eso se llama “solidaridad“, palabra que ELLOS desconocen y no está incluida en su parco y limitado vocabulario de la calle.

 

Solo deseo, de todo corazón, que se llegue a superar las 20 millones de toneladas que se necesitan.

 

CITO DEL PERIÓDICO LEVANTE EL RESULTADO DE LA RECOGIDA

El presidente del Banco de Alimentos, Jaime Serra, ha asegurado que “ha sido increíble, todos los contenedores están llenos” y podrían haberse recogido “entre 600.000 y 800.000 kilos, mucho más que hace un año”. “La gente se ha portado de maravilla”, ha celebrado.

Prácticamente no ha habido incidencias durante la recogida y una de las anécdotas más entrañables se ha dado en Aldaia, donde una mujer donó dos carros de la compra llenos de turrones “para que las familias, y sobre todo los niños, puedan celebrar la Navidad” dijo a los voluntarios.

 

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1 comentario en «BANCO DE ALIMENTOS VALENCIA»

  1. Yo también me quedo con la abuelita del abrigo viejo, pero desgraciadamente todavía hay mucha gente como “esa otra”.
    Sabes que trabajo en un banco y casi siempre las aportaciones a ong’s las hacen las personas que menos pueden hacerlas. Tengo varias clientas (abuelitas como la que mencionas) que cuando vienen a cobrar su corta pensión aportan 10 o 20 euros a Medicos sin fronteras, Caritas o cualquier otra y siempre, siempre dicen: como me gustaría poder ayudar más!!!!
    Si, eso es solidaridad y gracias a personas como esas (y porque no decirlo: como nosotras) mucha gente puede comer y subsistir. Pero las soluciones tendrían que venir de más arriba, de bastante más arriba.
    Un beso
    Angela

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