AUSENCIA Y LA BIBLIOTECA PÚBLICA VALENCIA

Hace unos días que llevo dándole vueltas a una idea. Si algo me apasiona es recorrer la parte de la Valencia más antigua, ahora no puedo hacerlo pero si cierro los ojos soy capaz de caminar esas calles estrechas que tantas veces hice en el pasado, por esas casas que aún quedan antiguas, por edificios emblemáticos.

Mis novelas como bien sabéis siempre hablan de esa Valencia, porque crecí en el barrio del Pilar, ya sabéis rodeada de las prostitutas de entonces para quien era “la xiqueta rogeta”. Perderme con mi abuela en el mercado central era día sí y día también. Incluso pasar por la biblioteca municipal que antiguamente era el hospital provincial.

Y aquí me detengo. No dormir da para plantearte muchos retos, unos alcanzables, otros pueden ser menos. Pero llevaba días pensando en mi novela Ausencia y como las protagonistas viven su historia precisamente en ese barrio de Velluters. Como hablan en los jardines del hospital provincial que hoy es la Biblioteca. Así que con esa ilusión de ¡en que mejor lugar podría hacer una presentación de mi novela que en la propia Biblioteca! Al llegar, he preguntando a unos que me han mandado a otros, hasta llegar a la secretaria del director. Estaba ocupado. Le he explicado un poco por encima y me ha dicho que fuera el jueves a las 9h.

Con toda la ilusión del mundo, he bajado las escaleras y cuando estaba a punto de marcharme, la secretaria bajaba detrás de mí para que volviera. Me iba a atender la persona que lleva las presentaciones, y me ha comentado que se hacen dos días a la semana en una sala de la misma biblioteca.

El edificio en el que hoy espero fue en los tiempos de la Guerra Civil el hospital provincial, os recomiendo el libro de Mila Martínez “Mis noches en el Ideal Room”. Mi abuela Pepa que vivía a escasos metros cuando Valencia sufrió el mayor bombardeo por mar me contó como cayó un obus muy cerca, tanto fue así que las ventanas de su casa explotaron. Durante la guerra cuando sufrían bombardeos con un número elevado de heridos, ella y su madre se convertían en voluntarias para ayudar con los heridos. Su marido estaba en el frente, sus amigos, primos y pensó que en cualquier otro lugar de España podían ser ellos los que se debatieran entre la vida y la muerte. Muchas mujeres llegaron para ayudar, incluidas prostitutas que no dudaron en echar una mano ante la cantidad de heridos que llegaban al hospital. Mi abuela recordaba el olor nauseabundo dentro de aquellas paredes por las que yo hoy iba desplazándome. Mi mente siempre que entro allí es como si lo volviera todo en blanco y negro para poder ver otro mundo al real, incluso imaginar los lamentos. La gente que estudia allí no sé si sabe estas historias. Pero a mí al cruzar la puerta se me encoge el corazón.

Por fin he pasado al despacho. He dejado a un lado todas estas emociones y me he centrado en explicarle a la señora que me ha atendido con la ilusión que me hace poder hablar justo allí de Ausencia todo lo referido a la novela. Aunque será mejor decir que lo he intentado porque la primera pregunta que me ha hecho interrumpiendo mi apasionado relato ha sido.

-¿La novela es autopublicada?

Y ahí se me ha ido la ilusión a hacer puñetas.

-Sí -he respondido con tono preocupado como intuyendo cuál iba a ser la respuesta.

-Pues lo siento, pero no, solo se hacen presentaciones de novelas con editorial.

He salido agradeciendo a la secretaria su ayuda, me ha parecido muy amable y he vuelto a bajar las escaleras pensando… otra vez será… he vuelto a guardar en mi memoria a Blanca y María. Su amor incomprendido, su lucha y sufrimiento. He paseado lentamente hasta la puerta y antes de salir me he despedido como hago siempre, de todas las almas que estoy segura habitan el lugar. Conforme me alejaba de aquel edificio maravilloso, pensaba… otra vez será… porque habrá tiempo para ello. Todo el tiempo de este mundo y quien sabe si también el de la eternidad. Allí en el que Blanca y María están con todas las demás almas de la Biblioteca, ese día que me reúna con ellas aprovecharemos la noche, el silencio para poder hacer una presentación de Ausencia, con las protagonistas verdaderas que estoy segura encontraré cuando me muera. En honor a sus almas atormentadas escribí esta historia.

Con el cansancio y mi pesado dolor me he vuelto a casa haciéndome como siempre la misma pregunta ¿por qué no hay oportunidad para los autores autopublicados? ¿Por qué no nos dejan contar con pasión lo que escribimos? ¡Cuesta tanto llegar y que te den la oportunidad!

Aprovecho para deciros que si no tenéis Ausencia, la podéis comprar en amazon y en algún momento de algún día, allá donde pueda hacer una presentación, ¡os lo firmaré con todo mi cariño! Y mucho mejor si es en este mundo.

Un abrazo enorme.

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