A VUELTAS CON LA VIDA. 5

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POSTUROGRAFIA. Consulta Dr. Barona

EL DOCTOR BARONA MI ULTIMA ESPERANZA

-¿Estarías dispuesta a operarte?

-No.

Fue un impulso, sólo de pensarlo me aterraba entrar a un quirófano. Así que, el Dr. Barona me dio una semana para decidirlo. Mientras tanto, solicitaba otra prueba para saber exactamente el alcance de mi lesión. Aunque sabía, perfectamente, cómo estaba mi oído, quiso asegurarse. Pero hubo algo más que me dijo.

-Esta enfermedad tiene dos partes: 1º_ la orgánica, que yo ya sé cual es su estado. 2º_ la mental –mi gesto cambió-. Quiero que te vea nuestro psicólogo, el Dr. Villalba, el mismo día que vengas a verlo a él, hablaremos de la posibilidad de operarte.

Salí como un torbellino de allí, yo no necesitaba ningún psicólogo, lo que necesitaba era que me quitara los vértigos, estaba desesperada y me remitía a un psicólogo, estaba tan sumida en la desesperación que no me daba cuenta que era yo la que había dicho que NO a la posibilidad de la operación. Una vez llegué a mi casa, como de costumbre comenzamos toda la familia a opinar, porque si había algo que nos unía más era buscar solución a mi enfermedad, todos me decían que si el Dr. Barona había dicho de operar, era porque él veía que no quedaba otra salida. Llamé a mi buen amigo el Dr. Jacinto Quinzá y me recomendó la operación, su hermano también y no es que no confiara en mi médico, sino, que tengo una naturaleza que me hace pensar que todo me va a salir mal (ahora estoy trabajando esta parte con el Dr. Villalba). Así que, necesitaba asesoramiento, me daba miedo que me operaran y no me sirviera de nada. El miedo a la operación se lo llevó de un plumazo el señor Mèniére  con una nueva crisis, diez días más de mi vida perdidos en la cama con los vértigos. Aquello me empujó a decidirme por la operación, estaba llegando a mi límite y no podía soportarlo más, ni yo, ni mi familia.

Pero antes de la visita con el Dr. Villalba tuve que hacerme la prueba que me remitió el Dr. Barona, una Posturografía. El nombre ya ni me sorprendía. Allí a mi lado el Dr. Vicente Quinzá, aquello me dio nuevamente tranquilidad, además si algo me gusta es que te lo explica todo al detalle entonces no puedes llegar a sentirte insegura.

“POSTUROGRAFIA”

Es un sofisticado sistema computarizado que permite diagnosticar y tratar aquellos cuadros mas complejos y de origen no vestibular, que con lo métodos tradicionales no son puestos en evidencia.

La prueba es un poco espectacular, te ponen un chaleco como si fueras hacer escalada, te cuelgan de dos cables con los pies descalzos y no puedes moverte de un cuadradito. Frente a ti se encuentra una pared y una ventanita donde sale una pantalla. Todo se basa en moverte, la pared granítica para más inri… eso marea más se mueve hacia delante hacia detrás (el Dr. Quinzá tuvo mucho trabajo ese día en sujetarme para que no cayera). Mi hermano que me había acompañado estaba tan nervioso que podía escuchar nítidamente como se mordía las uñas. Después me movían los pies de igual modo y, por último, se abría la pantalla y salían unos muñecos que yo debía seguir inclinando mi cuerpo sin mover los pies. Cuando terminé estaba algo mareada y entonces descubrí el equilibrio que tenía, un 42 por ciento.

CONCLUSIÓN: mi equilibrio casi ni existía.

Con el resultado de la prueba en la mano, volví a mi consulta con el Dr. Barona, tal y como quedamos, antes de pasar tuve que ir a mi nuevo psicólogo. Reconozco que no me hacía mucha ilusión, pero como me había pasado con el Dr Barona, hizo que olvidara mi estúpida idea de que mi estado mental estaba bien y me entregué a sus técnicas. Pensé que me preguntaría por mi vida y todas esas cosas, sin embargo, aquel no era un psicólogo convencional de los que vas a buscar soluciones emocionales, más bien era un torturador durante mis dos primeras visitas. La primera técnica no me gustó mucho porque se comprendían en giros mirando un punto fijo, y esto me provocaba una sensación de mareo total. La segunda debía con los pies juntos seguir el dedo que pasaba por delante de mis ojos cada vez un poco más deprisa, resultado, era imposible mantenerme en pie. Él me dijo que debía acostumbrarme a los vértigos, provocarlos y conocerlos, saber cómo actuaban y cómo contrarrestarlos. No me convenció absolutamente nada. Cuando ya me tenía mareada, empezó la sesión sobre hablar de mi estado mental pues él sabía que esta enfermedad si algo tiene es que te va deteriorando la mente y te juega malas pasadas. Pero yo estaba tan sumida en los vértigos en no caer y abrirme la cabeza, en que me dieran en casa y no por la calle, en estar cerca de las paredes… que no me daba cuenta de mi estado mental. Al terminar la consulta le habló al Dr. Barona de mí.

Mi siguiente paso era hablar sobre la operación. Una vez sentada en aquella consulta que ya me era tan familiar antes de que yo hablara lo hizo el Dr Barona.

-Me ha comentado el Dr. Villalba que estás preparada para operarte, ahora decides tú.

Era quizá la decisión más complicada de mi vida, pero la más necesaria.

-No puedo vivir así, quiero operarme.

-De acuerdo, pasa a la camilla quiero asegurarme de algo.

Me tumbó y ya sabía lo que iba a hacerme.

“MANIOBRA DE BARANY”

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Os aseguro que odiaba esta prueba con todas mis fuerzas, además, me colocaban las gafas que ya os mostré para ver mejor el movimiento ocular en la pantalla. ¡La odiaba porque me hacía marearme de una manera brutal! Me provocaba taquicardias. Lo peor era cuando no tenía crisis y me hacía esta prueba, allí aparecían nuevamente. ¿Entendéis mi odio?

Aunque también he de deciros, que el primer día que me hizo esta prueba y no hubo movimiento en mis ojos, lloré de alegría y apareció mi primera sonrisa de felicidad que se había borrado cuatro años atrás.

Una vez comprobado que seguía allí el vértigo me dio cita en el quirófano en dos días y, con un enorme susto pero una mayor esperanza, llegué a mi casa donde me esperaba mi madre, mi abuela y mi hermano ansiosos por saber.

-Pasado mañana me operan.

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