MIERCOLES 8 OCTUBRE

¡¡Hola a tod@s!!

Hoy voy a descubriros una pequeña parte de la sorpresa que me encantaría, finalmente, poderos dar. Está relacionada con el día 18 de Octubre, día mundial del cáncer de mama, y estoy a la espera de una contestación por email. Es algo que me hace mucha ilusión porque puede ser muy bonito.

Por fin, ¡hoy me he puesto manos a la obra con la corrección! Estaba en ello cuando me ha surgido un problemilla que, a veces, suele pasar. El intento de solución, me ha servido para explicaros qué ocurre cuando tienes que enfrentarte a un párrafo que, al leerlo en voz alta, te das cuenta de que no hay por dónde cogerlo. Y es que, al corregir palabra por palabra, y frases por frase, puedes no darte cuenta del conjunto, de ahí, la importancia que tiene esta lectura. Yo le llamo “atasco”, ¿como cuando se queda el papel atascado en la impresora y tienes que maniobrar para sacarlo? Pues igual. Las maniobras para cuadrar un párrafo, son variadas: he intentado cambiar algunas palabras, nada mejor que tener un buen diccionario de sinónimos. Ya sé que, en internet los hay muy buenos pero, soy más de la vieja escuela y tengo un montón de diccionarios diferentes de gramática, sintaxis, sinónimos, etc… y los uso con bastante frecuencia. Muchas veces, aunque cambies alguna palabra, el texto sigue sin cuadrar. Entonces, es hora de cambiar alguna frase entera y, casi siempre, es suficiente; pero, en este caso, no había manera. Entonces, teniendo en papel cómo estaba construido, lo he borrado del archivo del ordenador y he partido de cero. Pero, ¡ni por esas! Y ya he empezado a desesperarme. Cuando te gana el texto, mi consejo es dejarlo para otro momento. Porque, casi siempre suele pasar, cuando te relajas y olvidas, llega la solución. Y, os aseguro que, suele ser de lo más fácil. Pero si te obcecas, pierdes.

Así que, con la batalla perdida, me he ido a trabajar. He tratado de seguir las noticias del caso que nos tiene a todos en vilo pero, mi cerebro, en esa especie de segundo plano que tiene, iba dándole vueltas al párrafo; que me lo sé de memoria. He llegado a trabajar y, justo cuando me estaba cambiando en el vestuario, de repente, y como quien no quiere la cosa ¡me ha llegado la solución! Rápidamente, me lo he anotado, porque una ya empieza a tener algún problemilla de olvidos y, con lo que me estaba costando, ¡no podía dejar escapar la idea!

¡Espero que esta explicación os sirva de algo! Este es el pulso que me echa la novela después de ser escrita y, aunque parezca extraño, a veces pienso que, a pesar de escribirla yo, hay momentos en que ella marca el camino.

Un abrazo. Mil gracias.

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